Diálogos del Bienestar

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Signos

‘ ‘Pero mire, señora’, dice el interlocutor a la legisladora oficialista. ‘Es que si los juzgan como presuntos criminales allá es porque acá no sólo se les considera inocentes, sino ciudadanos ejemplares y representativos de lo mejor del pueblo, el de la regeneración moral. Nadie, con mínimo criterio y sentido común, tendría la menor duda de que si todos esos delincuentes políticos fueran investigados y sentenciados, no existiría el crimen organizado, la violencia y la extrema inseguridad. Pero los sistemas de Justicia mexicanos son controlados por los gobernantes, y, en el caso de casi todos los Gobernadores, por ellos y sus socios del narcoterror, esos que aseguran no robar, no mentir y no traicionar, como dice el credo de la cuarta transformación. Y por eso extraditar malandros que se entregan o que capturan allá, no entra en la lógica de la Justicia de allá. Ahí tiene lo del general Cienfuegos, el Secretario de Defensa que fue de Enrique Peña: tanto solicitó su sucesor, el Presidente López Obrador, que se lo devolvieran cuado lo detuvo la DEA en Estados Unidos para procesarlo por vínculos con el crimen organizado, sólo para que una vez devuelto y sobre la promesa de investigarlo en México, la Fiscalía mexicana se cruzara de brazos y al general no se le molestara ni con la mínima observación’.

Y la legisladora, al son del sonsonete de la Presidenta y alzando la mirada al cielo, responde sin pausa que no, que no había pruebas contra el general. Y que ‘el pueblo de México es muy soberano y muy dueño de su destino, que ya eligió, y que nadie le va a arrebatar la transformación porque en su partido y en su movimiento, el de la regeneración nacional, sólo participa y cabe pura gente honesta’ ‘.

Y así nomás las verdades y las mentiras, en el reino de la purificación.

SM

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