¿Ha dejado de ser propaganda la ‘mafia del poder’?

Signos

Recientemente, el periodista Carlos Loret de Mola reveló en una columna suya publicada en el periódico El Universal que, de acuerdo con sus fuentes, los secretarios de Estado de Enrique Peña Nieto solían llamarse utilizando apodos relacionados con sus nombres o apariencia física.

Así, Luis Videgaray era conocido como Louis Vuitton y el difunto Gerardo Ruiz Esparza como Richard Gere.

Loret asegura que es hasta la detención del extitular de Pemex, Emilio Lozoya Austin, que la vida política mexicana de aquella época está siendo observada.

Pero, ¿se enteró hasta ahora de la existencia de esa mafia? ¿No solían burlarse él, y no célebres intelectuales y periodistas como él –Héctor Aguilar Camín, Leo Zuckerman, Jorge Castañeda, Joaquín López Dóriga, Carlos Marín, Raymundo Riva Palacio, Pablo Hiriart y otros- se morían de risa de lo que consideraban lucubraciones populistas de López Obrador, como lo que llamaba la ‘mafia del poder’, esa supuesta abstracción propagandística contra la que nunca tendría una causa penal concreta y de cuyos pocos nombrados de la misma han sido ‘amigos’ y cómplices?

¿Era sólo propaganda y abstracción calenturienta la ‘mafia del poder’, pero ahora se involucran en los procesos contra ella? ¿Por qué ahora sí?

Y si toda esta trama de corrupción está tan documentada y certificada por las ‘fuentes’ periodísticas; y si las fuentes son tan confiables que valen la divulgación de tan rotunda espiral conspirativa en las más altas cúpulas del Estado, y con tan amplia y diversa red de implicados en esos crímenes contra la nación, ¿nada se sabía de todo este juego perverso de la degradación pública y privada hasta ahora? Y si sí se sabía, ¿por qué no se denunció antes, cuando esa ‘mafia del poder’ lucraba a manos llenas y destruía a sus anchas al país? Y si no se sabía, ¿por qué se sigue condenando tanto a quien lo hace saber en estos tiempos y persigue esas atrocidades con la ley y el mayor de los escrúpulos y los compromisos de la legitimidad en la mano?

¿De qué lado estaban antes y están hoy esos voceros de la opinión pública tan críticos con el poder presidencial en turno? ¿De veras no cobraban complicidades, tergiversaciones y silencios? ¿De veras puede confiarse en su objetividad presente?

SM



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