‘La Maestro’, la guitarra española ideada por Paco de Lucía en el Caribe Mexicano

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Perfiles

“Fue en México donde mi esposo murió. Se encontraba aislado del mundo. El mar le llevó hasta allí, a Playa del Carmen, donde “tenía su barquita, su pesca y su Caribe. Allí también soñó con su última guitarra universal, de todos, como su flamenco imperecedero…”, recuerda Gabriela Canseco; la viuda del andaluz explica “los tres pilares” que sustentaron la creación artística de su marido a partir del flamenco, cimientos erigidos en América: el jazz de Estados Unidos, los ritmos de Cuba y la bossa nova de Brasil; a partir de este triángulo espiritual, el viaje del vecino de Quintana Roo, crisol de nacionalidades, prosigue su curso por La Habana y distintas ciudades americanas.

Santiago J. Santamaría Gurtubay

Un documental cuenta el último deseo del guitarrista flamenco: un instrumento a su medida que nunca tocó y que ahora músicos de todos los géneros tocan por él. Se llama ‘La Maestro’ y es la guitarra universal soñada por Paco de Lucía. Fue diseñada por el propio guitarrista y producida por su amigo y luthier Antonio Morales. Fue también el último deseo del genio de Algeciras antes de fallecer el 25 de febrero de 2014: ‘La Maestro’, un instrumento afinado a su gusto, con el que girar por el mundo, pero que nunca pudo coger entre sus manos. Ahora, sin embargo, dos años después de su muerte, esta guitarra española ha viajado por medio planeta con el fin de honrar la memoria de su dueño y creador.

La película ‘La guitarra vuela’ explica la historia de esta guitarra y su periplo de 40 días por distintos lugares que marcaron la vida y obra de Lucía. Una idea que nació del productor y compositor Javier Limón, amigo personal del guitarrista algecireño, y el creativo Jorge Martínez. “Paco era un obseso de la afinación y la guitarra es un instrumento muy imperfecto, que hace 80 años eran básicamente cajas de zapatos. Esta guitarra, además de por sus sonidos y unos armónicos especiales, destaca porque no se mueve de afinación a pesar de rasgarla fuerte”, explicó Limón en la presentación del filme, que cuenta con la colaboración de la compañía aérea Iberia.

Esta peculiar guitarra voladora sale del estudio del guitarrista fallecido en su casa de Palma de Mallorca y va al encuentro de diferentes músicos que esperan al instrumento en ciudades españolas, portuguesas, estadounidenses y latinoamericanas. En palabras de Martínez: “Esta guitarra ha abierto todas las puertas habidas y por haber. Nos permite poner en valor la figura de Paco y ver una parte educativa de los folclores musicales que le influyeron”.

De esta forma, este viaje tiene mucho de litúrgico. La madre del guitarrista español, Lucía Gomes Gonçalves, era original de un pueblecito del Algarve y, en el popular barrio de La Fuentenueva en Algeciras, era conocido como “el hijo de Lucía, la portuguesa”. La primera parada de La Maestro es Lisboa, donde la cantante Mariza hermana las raíces centenarias del flamenco con el fado. De ahí a Nueva York y Boston, ciudades en las que el jazz cobra protagonismo para ilustrar la figura de Paco de Lucía, quien, como recordó Limón, fue pionero en adentrarse desde el flamenco en este universo de ritmos de origen estadounidense.

Alejandro Sanz, en plena gira por México, reconoce que se metió en la música por él. “Dejó una nueva poesía en el lenguaje de la música”

Gabriela Canseco, viuda del guitarrista, explica “los tres pilares” que sustentaron la creación artística de su marido a partir del flamenco. Cimientos erigidos en América: el jazz de Estados Unidos, los ritmos de Cuba y la bossa nova de Brasil. A partir de este triángulo espiritual, el viaje prosigue su curso por La Habana y distintas ciudades de América que muestran el peso monumental de la guitarra española y su mayor embajador. En Buenos Aires, el compositor y guitarrista Luis Salinas, que tocó con Lucía, comenta con sorna: “Estaba hasta atormentado con seguir mejorando. Quería cantar pero era muy tímido y se puso detrás de la guitarra y nos arruinó la vida a todos”. Su peso en la historia de la guitarra también es valorado y admirado por la peruana Mónica Giraldo, los colombianos Chabuco y Mónica Giraldo, los mexicanos Jenny and The Mexicats, los uruguayos Rubén Rada y Lobo Núñez o los brasileños Carlinhos Brown y Caetano Veloso. Este último, desde el salón de su casa, con ‘La Maestro’ entre las manos, interpreta ‘Coração Vagabundo’ y afirma que “Paco era una maravilla de la naturaleza”. Tampoco faltan los artistas españoles como Tomatito y Diego El Morao, dos de sus discípulos más aventajados, que reconocen su deuda con “el maestro” y Alejandro Sanz, que en plena gira por México se detiene para reconocer que se metió en la música por él y afirmar que “dejó una nueva poesía en el lenguaje de la música”.

Fue en México donde Paco de Lucía murió. Se encontraba aislado del mundo. El mar le llevó hasta allí, a Playa del Carmen, donde “tenía su barquita, su pesca y su Caribe”, como recuerda su viuda. Allí también soñó con La Maestro, su última guitarra, una guitarra universal, de todos, como su flamenco imperecedero.

Como parte de este proyecto y en colaboración con Berklee Meditarranean Music Institut, se pondrá en marcha la Beca Paco de Lucía. Según explica Roger Brown, presidente de la institución, consistirá en dos programas de cinco semanas cada y repartidos en tres disciplinas musicales: cante, cajón y guitarra española. A esta beca podrán optar alumnos de España e Iberoamérica que tendrán la oportunidad de seguir formándose en la universidad privada de música más importante y prestigiosa del mundo y de la que Paco de Lucía fue el primer músico español investido Doctor Honoris Causa.

Aparte, de la mano de Universal Music Spain, se editará un disco con su banda sonora en el que se incluyen los temas musicales tocados por los artistas que han participado en el proyecto. Una selección de canciones, algunas inéditas, y otras que forman parte ya de la historia de la música, interpretadas con un solo instrumento, el único capaz de recuperar el espíritu de Paco de Lucía.

“La rumba eterna de Paco de Lucía y Chick Corea en tierra maya, ‘ficciones’ de Jorge Luis Borges en el Riviera Maya Jazz Festival”

“¡Dios mío! Chick Corea está haciendo sonar Ziryab en la tierra que vio morir a Paco de Lucía, no tengo palabras y nunca lo voy a olvidar”. Este mensaje de Fernando Aceves, a través del Twitter, a media noche del 29 de noviembre del 2014, sábado, me perturbó. Estaba haciendo llegar a mis seguidores la columna El Bestiario, que titulaba “La rumba eterna de Paco de Lucía y Chick Corea en tierra maya, ‘ficciones’ en el Riviera Maya Jazz Festival, no será el cuento ‘El fin’ de Jorge Luis Borges contándonos la muerte de Martín Fierro”. Precisamente una fotografía de Fernando Aceves acompañaba a la portada del entonces último número de El Bestiario, nuestra revista impresa bimestral. Puede ver el PDF de esta publicación, 31/2014, en www.educacionyculturacancun.mx

“Cuando apenas queda poco más de un mes para que se conmemore el primer aniversario de la muerte en Cancún del guitarrista universal –escribía en mi columna- el documental dirigido por su hijo Francisco ‘Curro’ Sánchez Varela y titulado ‘Paco de Lucía, la búsqueda’, llega a México, tras su presentación en el último Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en el País Vasco, España. Varios certámenes cinematográficos mexicanos han contactado con ‘Curro’. ‘México forma parte del alma de mi padre’, asegura su hijo. Pasó los últimos veinte años de su vida en su ‘paraíso’ que era Playa del Carmen. Le gustaba la gente de nuestro país, su esposa, Gabriela, era mexicana y sus hijos se criaron en Quintana Roo…”.

El equipo de “Paco de Lucía, la búsqueda” no tuvieron tiempo de filmar las imágenes de la última etapa de la vida del artista flamenco. Dos días antes de que volaran de España a Cancún, el 25 de febrero, el protagonista decidió ‘viajar’ hacia la eternidad. Las expresiones del lenguaje de Paco y sus gustos gastronómicos -ceviches, enchiladas, nachos…- suplen con creces las imágenes que no pudieron ser grabadas. En el personaje se refleja la cultura quintanarroense y mexicana. “No es un seguimiento físico, sino un viaje al alma de Paco, a sus recuerdos, a las cosas que le atormentaban, le interesaban o le hacían reír a carcajadas…, desde su infancia hasta sus últimos días en Mallorca donde hacía los últimos arreglos a su disco póstumo…”.

“Canción Andaluza” es el título del disco y es un homenaje a la copla, a sus Marifé de Triana, Juanita Reina, Conchita Piquer… paco de Lucía, gaditano, de Algeciras, nunca dejó a agradecer a la cultura andaluza, base de su arte universal. Siempre apoyó este género popular de la copla. Luchó siempre contra las campañas que se hicieron para menospreciar a este cante, con el peyorativo ‘mi arma’, el jaleo y la gracia, intentando quitarle su “profundidad real”, como repetía hasta la saciedad Paco. No descansó hasta su muerte en esa batalla, dejando esa “Canción Andaluza”. En la presentación internacional de este disco en Madrid, Londres, Nueva York, París, Tokio, Berlín, Buenos Aires, Roma, Moscú…, en miles de crónicas periodísticas aparecían estos meses atrás los nombres de Playa del Carmen, Riviera Maya, Cancún, Quintana Roo, México. Lo mismo ocurre con el documental “Paco de Lucía, la búsqueda”. Paco se ha convertido en un gran promotor turístico y cultural de nuestra tierra maya en el mundo.

Sus compañeros de trabajo y grandes amigos como Carlos Santana, Alejandro Sanz, Estrella Morente, Rubén Blades, Chick Corea…, son también protagonistas del documental que ojalá pudiera ser exhibido en el marco de algunas de las actividades culturales que se promuevan en nuestro Quintana Roo.

 El jazz al igual que el flamenco, tiene en la improvisación y en la interpretación personal de cada artista uno de sus valores

 Quien quiera, puede encontrar rasgos comunes entre el flamenco y el jazz. No son difíciles de apreciar. En realidad el jazz se mezcla con todos los ritmos y de muy distintas formas y, al igual que el flamenco, tiene en la improvisación y en la interpretación personal de cada artista uno de sus valores. De los músicos que más han indagado en la fusión del flamenco con el jazz, sin duda, Paco de Lucia es de los más interesantes. En la memoria queda aquel disco y los conciertos junto a Al Di Meola y John McLaughlin, sus actuaciones con Chick Corea, Larry Coryell o Wynton Marsalis. Mucho antes, ya participó en unos de los discos pioneros y más emblemáticos de la fusión del flamenco con el jazz; el Flamenco Jazz de Pedro Iturralde, y con posterioridad formó el conocido como Paco de Lucía Sextet del que fueron integrantes Carles Benavent o Jorge Pardo.

Se trata de un disco en el que rinde homenaje a dos músicos muy distantes en el tiempo y de ámbitos geográficos bien diferenciados. Los dos músicos han destacado por la relevancia de sus aportaciones a la música. Éstos, como el propio Paco de Lucía, fueron vanguardia y buscaron distintas formas expresivas con sus instrumentos. Ziryab es el nombre del disco, publicado en 1990, y donde el gaditano acerca los orígenes del flamenco remontando el curso de la historia hasta el califato de Córdoba para compartirlo con el jazz del pianista Chick Corea.

Ziryab o Pájaro Negro era y es el apodo por el que se conocía a Abu al-Hasan Alí ibn Nafi, considerado como el padre de la música de Al-Ándalus. innovador del ūd, origen del actual laúd, al que añadió una quinta cuerda, que dicen es la que le da el alma al instrumento. Pero además, buscó nuevas formas musicales. Tal vez por ello, Paco de Lucía, le dedicó un tema que lleva el mismo nombre del disco: Ziryab. Como Ziryab, el de Algeciras es un buscador de sonidos más allá de los cánones establecidos; ambos conocieron del reconocimiento y de la incomprensión de los puristas de siempre que se oponen a cualquier evolución. Este tema evoca la música que podría escucharse en los tiempos del califato omeya; mandolina, guitarra y piano, se conjugan con tal precisión y belleza que no importa saber si lo que suena es jazz, flamenco o algo diferente.

 Al-Andalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles

 Se conoce como Al-Ándalus al territorio de la península ibérica bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492. Tras la conquista musulmana, Al-Ándalus se integró inicialmente en la provincia norteafricana del Califato Omeya, para más tarde convertirse en el Emirato de Córdoba y posteriormente en el califato de Córdoba independiente del Califato Abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la etapa de los almorávides, los segundos reinos de taifas, la etapa de los almohades y los terceros reinos de taifas. Con el avance de la Reconquista iniciada por los cristianos de las montañas del norte peninsular, el nombre de Al-Ándalus se fue adecuando al menguante territorio bajo dominación musulmana, cuyas fronteras fueron progresivamente empujadas hacia el sur, hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492, que puso fin al poder islámico en España, aunque la mayor parte de la población musulmana quedó en la península, unos convirtiéndose al catolicismo y otros, con creencias más arraigadas, marcharon a las cumbres de Sierra Nevada.

Se estableció una cultura andalusí original, alcanzando un alto nivel, sobre todo en los siglos X, XI y XII, hasta el punto de que Al-Ándalus se convirtió en referencia para Europa y para el resto del Islam, y convirtiéndose además en transmisor principal de los conocimientos griegos, árabes, chinos e hindúes llegados de oriente. Por todo esto, muchos historiadores hablan de un primer Renacimiento Europeo, o Pre-renacimiento. El árabe se impuso como idioma culto, aunque gran parte de la población empleaba lenguas romances o hebreo. Esta diversidad lingüística se reflejó en la literatura, concretamente en la moaxaja.

Gracias al uso del papel, que permitía copias económicas, la biblioteca de al-Hakam II en Córdoba (una de las 70 en la ciudad), contenía 400.000 volúmenes, entre ellos, los tesoros de la antigüedad greco-latina y aportaciones originales de pensadores musulmanes como Avempace y Averroes. Al-Andalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles, que seguramente se habrían perdido a no ser por las traducciones realizadas en Al-Ándalus.

El principal pensador de Al-Andalus fue Ibn Rusd (Averroes) (siglo XII). Entre sus obras cabe señalar los comentarios realizados sobre la obra de Aristóteles, del que fue su traductor, de Platón y una enciclopedia médica. Sus ideas influyeron notablemente en el pensamiento renacentista. En la Universidad de París el pensamiento de Aristóteles, en el siglo XIII, llegará fundamentalmente gracias a Averroes. Los seguidores más radicales de este pensamiento, que revolucionaba las ideas anteriores, serán conocidos como “averroistas latinos”, su figura más conocida fue Siger de Brabante. En 1270 y en 1277 las tesis de los “averroistas latinos” fueron condenadas por el obispo de París, y sus seguidores perseguidos.

 Paco de Lucía reconoció a Chick Corea, componiendo una pieza y haciendo sonar la guitarra como si de un piano se tratara

 Por otra parte, Paco de Lucia ofreció en este Zyryab el mejor homenaje que se puede rendir a un pianista. Probablemente un tema instrumental pueda titularse con cualquier nombre pero, cuando un guitarrista compone una pieza como reconocimiento a un pianista, no hay mejor homenaje que hacer sonar la guitarra como si de un piano se tratara. Es lo que sucede en el tema Chick. No se limita el de Algeciras a poner título a una pieza para expresar el agradecimiento o admiración al pianista americano de quien llego a decir que le gustaba porque lo tiene todo: armonía, ritmo y sensibilidad. Si se escucha atentamente, lo que Paco de Lucia hace en este tema es tocar el piano con su guitarra.

El flamenco nunca lo tuvo fácil. Primero, porque al surgir de las clases más humildes del pueblo andaluz, fue juzgado como algo indigno por las personas que se decían respetables. Segundo, porque una vez aceptado, surgieron los inmovilistas de turno para fijar los cánones y repudiar a todos los que osaran transgredirlos. El flamenco es tan peculiar que cuando los jazzeros se atreven con un tema flamenco lo que hacen es tocar flamenco con instrumentos que no le son propios. En el mejor de los casos se produce un acercamiento una especie de cohabitación, nunca una auténtica fusión. Tenía razón, Paco de Lucía, cuando afirmaba que no hay fusión de músicas, sino de músicos.

Paco de Lucía quería ir un paso más allá, no se había conformado con la simpleza de dejar caer unas notas flamencas en medio de una pieza jazzística, sino que buscó la compenetración total. Hoy nadie le discute, pero hubo un tiempo en el que no todos entendieron sus indagaciones y sus búsquedas. Ahora, su reconocimiento es total y absoluto; quienes un día le criticaron, se ponen a buen recaudo afirmando rotundos que, cuando se tercia, Paco era más puro que nadie. Mientras tanto, otros músicos como el de Algeciras difunden el flamenco por todos los continentes. Lo escuchan millones de personas que nunca lo habrían hecho de no ser por la osadía de músicos como el exvecino de Playa del Carmen.

 Paco de Lucía explica cómo y por qué compuso “Entre dos aguas”, “esa rumbita”, como decía el maestro, que le dio popularidad y fama mundial

 En Paco de Lucía convivieron varios músicos, todos geniales. El primero es guitarrista flamenco, nacido en Algeciras, rodeado de grandes del flamenco como El Niño Ricardo, con un padre que le transmite el amor a esa música, es decir, el hombre adecuado en el sitio y el año precisos; el adolescente que se fue de gira a EE UU con su hermano Pepe como acompañantes del bailarín José Greco, y el hombre que cruzó sus pasos con otro monstruo, Camarón, antes del terremoto del disco Fuente y caudal (1973) -Donde estaba la rumba “Entre dos aguas”-.

Está el músico de jazz, el que forma un trío con McLaughlin y Al Di Meola; ese guitarrista que conjuga giras con Chick Corea o Carlos Santana. El director del filme es Curro Sánchez Varela, hijo del artista fallecido. Y, por supuesto, hay un tercero, que nace de los otros dos, un teórico y revolucionario del flamenco que levanta el sexteto Dolores, que es el culpable de la introducción del cajón peruano como elemento de percusión en la música española (hoy no hay fiesta flamenca ni de flamenquitos-pop sin que alguien no toque el cajón). “De cada encuentro sacó una lección vital y artística, algo que aún me sorprende”, recuerda Curro Sánchez Varela, documentalista, director del fascinante “Paco de Lucía. La búsqueda”, que se estrenó en el pasado Festival de Cine de San Sebastián y, sobre todo, hijo de Paco de Lucía (Algeciras, 1947 – Playa del Carmen, México, 2014), cuya muerte pilló a su vástago en mitad de la producción del largometraje documental.

“El dolor era tan grande que no me atreví a retomar la historia”, rememora Sánchez Varela. Después de su entierro, algo cambió. “Sentí un impulso y me encerré a editar lo filmado. Así recuperé a mi padre”, dice Sánchez Varela, que ha contado con una de sus hermanas, Casilda, como coguionista y otra, Lucía, como coproductora. “Tras su muerte, lo planteamos todo de cero. Hace tres años empecé, como si tuviese el complejo de Diógenes, a recopilar todo el material que hubiera sobre él. Hasta fui a Nueva York y perseguí en la CBS su primera aparición en la televisión estadounidense”.

Sánchez Varela cuenta con todo el archivo familiar -incluida la fiesta que se celebró el día de su propio bautizo- y los usa de manera hábil y talentosa para contar la vida de un mito de la guitarra. “A él le daba vergüenza que le dijeran ‘guitarrista universal’, y por eso se definía sólo como flamenco. Pero su arte demuestra lo contrario. Pregunta [como se puede ver en el filme] a los músicos de jazz cómo se improvisa no porque se aburra del flamenco, sino porque quiere llevar todo el concepto armónico a su terreno, e investigar desde ahí”, cuenta el director que, obviamente, tiene acceso total a su protagonista, al que desde luego define de forma distinta de quienes le conocían menos. “Claro que era reservado. Pero esa imagen de timidez casi picassiana, de poseedor de un solemne mundo interior, convive con su cachondeo, que guardaba para la familia y amigos, que nosotros disfrutamos mucho. Hay que ser fiel en todas sus vertientes al personaje”.

Además, hablan sobre Paco de Lucía artistas como Carlos Santana, Alejandro Sanz, John McLaughlin, Estrella Morente [la única grabada tras su fallecimiento], su hermano Pepe de Lucía, Chick Corea, Rubén Blades o Jorge Pardo [compañero en Dolores]. Todo, para acercar al espectador lo casi inexplicable, la chispa de talento de un genio obsesionado con el ritmo.

“Paco de Lucía: la búsqueda” tiene una parte en la que Paco de Lucía explica cómo y por qué compuso “Entre dos aguas”, “esa rumbita”, como decía el maestro, que le dio popularidad y fama mundial inusual en un artista flamenco. El tema se incluyó en el disco “Fuente y caudal” (1973) porque el músico tenía que rellenar el álbum con algún tema nuevo y no tenía material suficiente. “Allí mismo, en el estudio, llamé a un bajo y a un bongó” relata De Lucía, de aquel tema que se grabó “totalmente improvisado, por primera vez en mi carrera y en el flamenco, a la manera de los músicos de jazz”.

 Cada vez que se ponía a tocar la guitarra, Paco de Lucía celebraba el disparate de la vida desde lo más profundo, era un revolucionario

 La película relata la trayectoria de Paco de Lucía a través de varias entrevistas realizadas entre 2010 y 2014. Este recorrido vital se remonta a la primera vez que Paco de Lucía cogió una guitarra en su casa de Algeciras (con solo 7 años) y culmina con la composición de su último disco, “Canción Andaluza”. Casi 60 años de una carrera que logró transformar el flamenco en una música mundial. El documental comenzó a rodarse hace tres años en Madrid, Algeciras, Mallorca, Las Vegas y Nueva York.

“Más allá del testimonio, del acercamiento al personaje y fundamentalmente al flamenco, por el que tanto luchó, lo que de verdad quiero es que este documental refleje de un modo alegre y optimista la historia de su vida. Porque fue una gran vida”, según Sánchez Varela. Cada vez que se ponía a tocar la guitarra, Paco de Lucía celebraba el disparate de la vida desde lo más profundo. Tras su muerte, la Bienal de Flamenco de Sevilla le dedicó su última edición, con un simposio coordinado por el periodista Juan José Téllez. Entre otras cosas, se trató la figura de Paco como la de un revolucionario de la música.

No es descabellado tratar como revolución su música, pues Paco de Lucía no sólo se conformó con interpretar el espectro sonoro, sino que lo transformó sin perversiones comerciales, devolviendo la decencia a un folclore que permanecía sumido en un complejo de inferioridad con respecto a otras músicas. Hasta que llegó Paco, la guitarra flamenca era instrumento que servía como adorno para acompañar al cante, poco más. Para conseguir lo imposible, Paco se sirvió de la lumbre de la tradición milenaria que proyectaría hasta los últimos fuegos, iluminando un camino por el que hoy circulan sin tropiezo las nuevas generaciones de guitarristas.

La originalidad de un artista reside en el encuentro con los orígenes de su expresión. El careo con la raíz flamenca en el cuarto de los cabales, sumado al estudio de las formas clásicas más cercanas al folclore popular y todo ello enriquecido con los fraseos a la manera del jazz, constituyen lo que hoy día viene a ser la última revolución armónica. Hay que tener en cuenta estas coordenadas a la hora de acercarnos a la música de Paco de Lucía.

El impresionismo, que el guitarrista calentó en la hoguera remota de la gitanería, el “nacionalismo musical español” de Manuel de Falla

Su formación clásica se hace evidente en la estructura de cada una de sus piezas. El impresionismo, que el guitarrista calentó en la hoguera remota de la gitanería, viene dado por el “nacionalismo musical español”, en especial, por Manuel de Falla. Llevado por la intuición sonora y sumando horas de estudio con la guitarra “sobre la pierna cruzá”, como él decía, Paco recogió la influencia notoria de Debussy y del impresionismo francés por cuenta de Manuel de Falla y de su ballet dramático. Aunque la tinta rancia de los pentagramas nunca fue lo suyo, un oído privilegiado lo llevaría a contemplar las estructuras armónicas como si fueran obras de música clásica, pero desde el protagonismo del compás, lo que viene a ser una mejora. Porque el ritmo y la melodía nunca fueron para Paco elementos que se pudieran tomar por separado, sino todo lo contrario. Al igual que ocurre en la tradición flamenca, estos elementos irán unidos, siendo el ritmo y su patrón lo que viene a determinar la melodía en cada pieza.

La siguiente línea que define la influencia de Paco en el plano sonoro aparece con el jazz y, en especial, con la riqueza de escalas melódicas que el guitarrista maneja en cada una de sus piezas. La primera aproximación la trabaja con el saxofonista Pedro Iturralde. Luego vendrían John McLaughlin, Al Di Meola y Larry Coryell. Se trata de experimentos que cristalizaron en el “Paco de Lucía Sextet”, grupo de fusión donde la sencillez se consigue con acordes cada vez más complejos. Notas que suenan a la vez sobre un mástil que el guitarrista recorre veloz, con una pulsación nerviosa que sugiere nuevos contratiempos y que viene a ampliar una sonoridad que hasta entonces había sido territorio virgen para el flamenco. El sonido recién descubierto se define entre percusiones afro y punzadas de bajo eléctrico.

Da la casualidad de que los primeros experimentos con este cuerpo instrumental tendrán como propósito la interpretación de piezas que devolvieron la música de Manuel de Falla a sus raíces, alumbrando el formato de grupo que a partir de este momento será memoria viva del tiempo presente. Al amparo de dicho sexteto y armado con el equilibrio de las formas clásicas, Paco de Lucía se pone a la conquista del espectro sonoro sin perder el rumbo de la expresión popular. Hasta hoy.

‘La Maestro’, la guitarra española ideada por Paco de  Lucía en el Caribe Mexicano, recorre el mundo. “Fue en México donde mi esposo murió. Se encontraba aislado del mundo. El mar le llevó hasta allí, a Playa del Carmen, donde “tenía su barquita, su pesca y su Caribe. Allí también soñó con su última guitarra universal, de todos, como su flamenco imperecedero…”, recuerda Gabriela Canseco; la viuda del andaluz explica “los tres pilares” que sustentaron la creación artística de su marido a partir del flamenco, cimientos erigidos en América: el jazz de Estados Unidos, los ritmos de Cuba y la bossa nova de Brasil; a partir de este triángulo espiritual, el viaje del vecino de Quintana Roo, crisol de nacionalidades, prosigue su curso por La Habana y distintas ciudades americanas…; mientras tanto, el Riviera Maya Jazz Festival, volvió a Playa Mamitas y anuncia para su clausura, mañana, sábado, a Bill Evans, un saxofonista estadounidense explorador desde el jazz más tradicional hasta el funk, a la sombra de Miles Davis; “¡Dios mío! Chick Corea está haciendo sonar Ziryab en la tierra que vio morir a Paco de Lucía, no tengo palabras y nunca lo voy a olvidar”.

@SantiGurtubay

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