
WASHINGTON.- En una escalada de retórica contra sus socios estratégicos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recriminó este martes la “inacción” de los países aliados, especialmente los europeos, ante la crisis energética en el estrecho de Ormuz. El mandatario estadounidense advirtió que Washington no intervendrá más en su defensa e instó a las naciones dependientes del crudo de la región del Golfo a que desplieguen sus propios recursos militares para garantizar su suministro.
A través de sus canales oficiales, el mandatario norteamericano señaló directamente al Reino Unido y a otras naciones que enfrentan desabasto de combustible para aviación debido al conflicto. En un tono desafiante, Trump recordó que Londres se “negó a participar en la ‘decapitación’ de Irán” y lanzó una sugerencia tajante: “En primer lugar, compren a Estados Unidos, que tenemos de sobra; y en segundo lugar, reúnan el valor que les ha faltado hasta ahora, vayan al estrecho y simplemente tómenlo”.
El presidente fue más allá al condicionar el apoyo militar futuro de su administración a la reciprocidad mostrada durante la actual guerra en Oriente Medio. “Tendrán que empezar a aprender a defenderse por sí mismos; Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros”, sentenció Trump. Además, afirmó que tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel, Irán “ha quedado diezmado”, por lo que consideró que “lo difícil ya está hecho” y ahora corresponde a los aliados ir “a por su propio petróleo”.
La tensión diplomática también alcanzó al Gobierno de Francia, a quien el mandatario acusó de obstaculizar las operaciones militares al no permitir el sobrevuelo de aviones cargados con material bélico con destino a Israel. “Francia se ha mostrado muy poco cooperadora con respecto al ‘carnicero de Irán’, a quien se ha logrado eliminar”, lamentó Trump en referencia a Alí Jamenei, asesinado el pasado 28 de febrero. El presidente advirtió que Washington “lo recordará”, dejando entrever posibles represalias diplomáticas.
Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó la postura presidencial al cuestionar la capacidad de respuesta de la Marina Real británica. “La última vez que lo comprobé, se suponía que había una poderosa Marina Real que también podría estar preparada para hacer este tipo de cosas”, ironizó el funcionario. Hegseth reiteró la amenaza a Teherán para la reapertura total del comercio en la zona, advirtiendo que cuentan con todas las opciones militares para derrotar las capacidades navales y de misiles de crucero costeros iraníes si el bloqueo persiste.