‘Gripalización’ del Covid-19, inevitable para evitar que continúe el colapso en hospitales y en la sociedad en general

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Se propone ‘gripalizar’ la covid -ante el caos de la masividad contagiosa, su tendencia de gravedad decreciente, y sus desmedidas afectaciones económicas y sociales debidas al descontrol estadístico, sanitario, laboral e institucional sobre los casos positivos, negativos y desconocidos- y dedicar los esfuerzos de la atención solo a sus eventos críticos y con la misma prioridad que a las demás enfermedades. “Abogan por dejar de contar los contagios, no usar mascarillas ni hacer cuarentenas, opinión controvertida dentro del colectivo, pero que refleja su saturación ante la covid.”.

Javier Ramírez

Pese a las múltiples vacunas que han salido al mercado y las millones de personas inoculadas, las olas de contagios de Covid-19 continúan apareciendo en todo el mundo, aunque ya no con el mismo número de enfermos graves y/o muertos que se tuvo al inicio de la pandemia. Por esta razón, no son pocos los especialistas en medicina que consideran necesario dejar atrás los aislamientos y demás restricciones, para que el virus se vuelva común y se genere la llamada “inmunidad de rebaño”.

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) plantea, en una editorial publicada en el más reciente número de su revista Actualización de Medicina en Familia (AMF), que los gobiernos ya no se concentren en contabilizar casos y en implementar medidas extremas de prevención, sino en afrontar al Covid-19 de otra forma, pues el virus no va a desaparecer.

Aprender a convivir con el Covid

En España se vive ya una sexta ola de contagios, debido a la aparición de la variante Ómicron. Sin embargo, aunque las infecciones alcanzan cifras superiores a las registradas al inicio de la pandemia, son pocos los casos graves, y lo que es más, la mitad de estos casos son asintomáticos, por lo que han descendido notoriamente las hospitalizaciones y la mortalidad. Esto, explica la editorial, es gracias a la vacunación, principalmente de las personas vulnerables.

Por ello, hace una crítica hacia la información que los medios dan sobre la pandemia, pues constantemente hablan de cifras récord de contagios, pero no especifican que se ha roto por completo la relación de estos con los enfermos, hospitalizaciones y muertes.

En este sentido, advierte que “tendremos que admitir como sociedad (igual que hacemos con la gripe, el tabaquismo, los suicidios o los accidentes) que durante los próximos años habrá un número de defunciones por o con covid que serán inevitables. La pandemia no acabará cuando no haya defunciones, sino cuando los medios y gobiernos les den el mismo tratamiento que al resto de causas”.

Destaca que “se ha usado también el miedo a un posible colapso hospitalario que obligue a demorar la atención a otras patologías, como sucedió durante la primera ola”,  y que “no podemos colapsar la atención primaria indefinidamente y seguir hipotecando la vida social y económica del país para evitar un hipotético colapso hospitalario en el futuro”.

Y es que, por el medio provocado por la pandemia al inicio, los sistemas de salud de todo el mundo dejaron de dar seguimiento a las personas que padecían otros males, lo que originó que cientos fallecieran al no poder recibir atención en los hospitales.  Esta situación, sumada al encierro y la pérdida de empleos que generó el cierre de negocios, incrementó no sólo la pobreza sino también las enfermedades mentales.

Cambiar la estrategia

De acuerdo con la editorial, en las distintas olas ha faltado realizar una correcta evaluación de la relación “beneficio-riesgo” de las medidas adoptadas contra el Covid. En este momento, afirma, se debe ir planeando la eliminación de las mismas, pues resulta por demás absurdo obligar a la gente a utilizar mascarillas ya no solo en interiores sino también en exteriores.

Hace énfasis en que los sistemas de declaración y rastreo de casos consumen tanto tiempo como recursos, pues cuando estos aumentan los centros hospitalarios ya sólo se enfocan en los enfermos  graves ante la falta de materiales y personal, por lo que se pide que sólo acudan las personas que lo requieran por su sintomatología o vulnerabilidad.

En México, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell incluso ha hecho un exhorto para que las personas que ya presenten síntomas dejen de acudir a hacerse pruebas de Covid. Aseveró que “si todas las personas que tienen tos y dolor de garganta se aceleran a ir por una prueba Covid, lo que va ocurrir es que se van a angustiar, porque van a estar en una fila en un laboratorio público o privado esperando”, además de que le quitarán la oportunidad de tener acceso a la prueba a otra persona que, por razones médicas, es imprescindible que se la haga.

La editorial termina afirmando que “ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas”.

Así, aconseja acabar con la excepcionalidad para el Covid-19 sea tratado como el resto de enfermedades, especialmente ahora que la inmunidad adquirida y la llegada de Ómicron así lo permiten.

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