Las democracias de mierda

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Signos

Calígula fue el líder supremo de la segunda democracia del mundo después de la griega. Trump lo es de la última y más moderna y civilizada de todas.

Los imperios colonialistas, racistas, esclavistas, genocidas y hegemónicos son de genes democráticos y demagogias libertarias. Nacieron de la barbarie y fecundaron el desarrollo y sus injusticias y desigualdades.

Estados Unidos culpa de sus propios y cada vez más degradantes vicios a Gobiernos enemigos de países de narcotraficantes, aunque salva a otros, más democráticos por cuanto más sometidos a sus condicionamientos e intereses.

Sabe que su alcoholismo, su drogadicción y todas las adicciones y plagas morales que obran su decadencia, incluida la de las patologías homicidas de sus incontables sicópatas y su compulsión nacional por la violencia y la guerra, son males congénitos de su hedonismo originario irremediable (exterminador de indios aborígenes y de negros esclavos), del mismo modo que la codicia o la infelicidad supremacista ha sido la madre de todas las campañas de conquista cifradas en el saqueo de los pueblos víctimas de la dominación imperial.

Lo sabe. De sobra.

Se sabe victima de sus obsesiones enfermizas. Sabe bien que debe probar, aunque sea en territorios de precaria resistencia crítica o moral y militar, que sigue siendo una potencia poderosa, por más que tener que hacerlo exhibe su mayor debilidad: el recurso bélico emboscado como democrático, y que ya ha exhibido sus insuficiencias entre Vietnam y Afganistán.

Y lo peor de todo es que haya tantos y tan masivos alcornoques locales y sirvientes del colonialismo que se asumen como espíritus libertarios aliados de los paladines de esa democracia imperial, en una era de primitivismos ideológicos y caóticas querellas que sólo vislumbran el fin del pensamiento y del orden civilizatorio o de la especie humana que alguna vez fue privilegiada como generadora de ideas, de creaciones estéticas y de vocaciones humanistas y horizontes de porvenir.

Cierto, hasta en el monstruo del hedonismo democrático supremacista imperial hay excepciones y conciencias que resisten…

Y no hacen sino confirmar la regla del holocausto terminal de la civilización en tránsito al reino planetario de los ahora nacientes humanoides.

SM

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