
TULUM.- La depreciación del dólar frente al peso mexicano está generando efectos directos en el sector turístico del Caribe mexicano, particularmente en la hotelería y en los trabajadores que dependen de esta actividad, afirmó David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano.
Entrevistado tras una reunión del organismo, el también dirigente de la Asociación de Hoteles de Tulum explicó que el actual tipo de cambio reduce los ingresos reales del sector, ya que gran parte de los servicios turísticos se cobran en dólares, pero los gastos operativos se realizan en pesos.
Detalló que esta situación complica la absorción de incrementos en costos, como el aumento al salario mínimo o los recursos destinados a la limpieza de sargazo en las playas, un problema recurrente en el estado de Quintana Roo.
Además, señaló que el impacto no se limita a las empresas, sino que también afecta directamente a los trabajadores del sector, quienes reciben una parte importante de sus ingresos a través de propinas en dólares. Con una divisa estadounidense más débil frente al peso, el poder adquisitivo de estos ingresos disminuye.
Ortiz Mena advirtió que este escenario puede encarecer el destino para el principal mercado emisor, Estados Unidos, ya que los turistas podrían percibir precios más altos en comparación con años anteriores. “Esto nos encarece el destino; estadounidenses, que son nuestro principal mercado, encontrarán muchos productos o servicios a precios superiores”, expresó.
Frente a este panorama, subrayó la necesidad de mantener la competitividad de las empresas turísticas en Quintana Roo y de garantizar condiciones que permitan la generación de empleo. “Eso se dice fácil, pero no lo es. Pagar una nómina es una fuerte responsabilidad”, puntualizó.
Sobre la reunión del Consejo Hotelero, indicó que se trabajó en una agenda enfocada en fortalecer la competitividad y los atractivos del Caribe mexicano, especialmente ante un entorno internacional más complejo.
Uno de los puntos centrales abordados fue la importancia de recuperar una estrategia sólida de promoción turística institucional a nivel nacional. El dirigente sostuvo que la promoción no debe considerarse un gasto, sino una inversión que se traduce en mayor afluencia de visitantes y derrama económica.
Recordó que México dejó de contar con un esquema de promoción turística federal hace siete años, lo que ha derivado en esfuerzos aislados y sin una visión articulada. “Necesitamos tener un paraguas nacional que coordine los esfuerzos de promoción de los estados y del sector privado”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el modelo implementado en Quintana Roo, a través de su consejo estatal de promoción turística, podría servir como referencia para una estrategia nacional, al tratarse —dijo— de un caso exitoso en la atracción de visitantes.
Finalmente, apuntó que otros países continúan invirtiendo de manera decidida en promoción y obtienen resultados inmediatos, por lo que insistió en la urgencia de fortalecer este rubro para sostener la competitividad del Caribe mexicano en el mercado internacional.