
Signos
“Nadie puede acusar que no actuamos en contra de todos los cárteles”, insiste en defender la Presidenta.
Pero su defensa exhibe lo censurable.
De lo que se le acusa es de no actuar contra la delincuencia política que blinda de impunidad a los cárteles.
Se le acusa de que si protege a los delincuentes del poder público que controlan Policías, Fiscalías, Tribunales y sistemas de Seguridad y de Justicia completos, que en todas las Entidades del país impiden actuar contra el crimen organizado, el combate a los cárteles parecerá siempre más una simulación al servicio de la complicidad.
SM