Ignora crisis cañera la 4T

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La última palabra

Por Jorge A. Martínez Lugo

La 4T no le está apostando al campo; es la misma política neoliberal. El gobierno mexicano parece no tener idea de la grave crisis que viene arrastrando la industria cañera año con año, ni de la pobreza y desesperación de las casi tres mil familias de productores del sur de Quintana Roo. Lo que urge es un rescate real de la industria y no de las financieras que mantienen endeudados a los productores.

El anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sobre el incremento de las exportaciones a Estados Unidos para el ciclo 2026-2027, huele más a campaña electoral para junio de 2027 que a una solución real de los problemas estructurales de la industria cañera que siguen siendo ignorados, ni siquiera se mencionan.

Así se expresó el líder cañero de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CNPR), Manuel Villanueva Olmedo, quien sostiene que el aumento de las exportaciones a EUA es como una “pastillita” para una persona moribunda; es un parche temporal más, no garantiza la soberanía alimentaria en materia del azúcar y sí mantiene a los cañeros endeudados y en la pobreza, sostuvo.

Al ser entrevistado sobre el anuncio que realizó la presidenta desde La Mañanera el pasado 13 de julio, afirmó que ni siquiera es un respiro, si es que algo llega al campo, advirtió; cuando el efecto llegue será hasta septiembre de 2027, es decir, después de las elecciones y mientras tanto tendrán bandera para las campañas de sus candidatos, mientras, el campo seguirá en el abandono, señaló.

La 4T, neoporfirista

Las familias cañeras no solo están en la pobreza sino viven endeudadas con tasas de interés abusivas sin regulación ni vigilancia, como en las tiendas de raya; el gobierno las deja en manos de las financieras privadas opacas que no rinden cuentas a nadie, como si la Revolución Mexicana no hubiera existido; la política de la 4T hacia el campo sigue siendo neoliberal y porfirista, denunció.

Tampoco frena el contrabando de azúcar por la frontera sur ni las importaciones de fructuosa y azúcar por el norte; si en realidad buscaran la soberanía alimentaria tendrían que atender todos estos aspectos y no solamente un parche más que, además, si al impredecible presidente Donald Trump se le ocurre prohibir esas exportaciones anunciadas, ni siquiera esa “pastillita” recibirá el moribundo, concluyó. Usted tiene la última palabra.

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