
Signos
Parece que a la Presidenta Sheinbaum le basta con que la acusación contra la Gobernadora de Quintana Roo venga del periódico “Reforma” para descalificarla -como uno de los medios de comunicación más repudiados y odiados por ella cual instrumentos de propaganda que están, dice, al servicio de los intereses de la ultraderecha o de la oligarquía o de los más peligrosos enemigos del Pueblo, como “TV Azteca”, “El Universal” y otros-, por más sustentada y probada que pueda estar dicha denuncia informativa, y por absurdo y ridículo que pueda ser, asimismo, como es, el argumento de respuesta y defensa de la aludida a tales revelaciones periodísticas, las que la identifican como responsable de una desmesurada y muy costosa y extravagante cantidad de viajes al extranjero en aeronaves privadas que ella aduce haber pagado con dinero propio -injustificable del todo en razón de sus ingresos legales y más asociados a posibles conflictos de interés de su Gobierno con el grupo aeronáutico del caso- y que a la Presidenta le bastan para darle la razón a la Gobernadora viajera (lo que, en la frivolidad y la banalidad de ese juicio presidencial, la hace cómplice de la evidente corrupción de la acusada, y de los intereses que esta, a su vez, representa, y que son los de quien en realidad domina los Poderes republicanos y fácticos de la Entidad caribe que ‘gobierna’: Jorge Emilio González Martínez, alias el Niño Verde y dueño absoluto del Partido Verde, principal aliado del partido de la Presidenta, y del cual la Presidenta parece no querer desprenderse para preservar su decisivo mayoriteo parlamentario, por delictivo que sea).
Se consolida, entonces, el círculo vicioso de una simpleza ideológica extrema donde en lugar de acabarse la corrupción, como pregona la propaganda izquierdista alternativa de la moral política del partido presidencial, más bien se prodiga y se legitima sin requerir de evidencias ni más verdades que las de sólo negar las incriminaciones, por contundentes y objetivas que sean, asegurando que todas ellas son armas de guerra propias del enemigo de la ultraderecha contra cuya naturaleza dolosa y falaz hay que luchar, así, sin ninguna otra razón que la de negar su contenido: ‘todo es falso’, ‘la única verdad es la de los defensores de la Transformación’. Y ya. ‘A seguir trabajando por el Pueblo, con el Pueblo y para el Pueblo’.
Y de ese modo, quien se exhibe ahora como aliado del enemigo y promotor de la campaña contra la Gobernadora caribe de los múltiples y millonarios vuelos familiares negados por ella con la alta complicidad presidencial desde el argumento de que no fueron tantos y de que los que fueron se pagaron con dinero propio y tantán, es su principal enemigo de dentro del movimiento y del partido de la izquierda moral que quiere ser el candidato de esa causa para convertirse en el próximo Gobernador.
La cuestión está en si los morenistas del exjefe aduanero nacional, Rafael Marín, se sumarán a la ‘cargada’ del enemigo verdemorenista a la candidatura ganadora si su líder es borrado del mapa político nacional en las próximas horas o días, como en los tiempos de aquel pérfido y condenable PRI, cuando el gran protagonista y competidor de ayer terminaba siendo el condenado y perseguido del día siguiente.
SM