Crisis de ocupación lleva a hoteles de Tulum y Riviera Maya a negociar con la banca

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TULUM.- La caída en las ocupaciones hoteleras de Tulum y la Riviera Maya ha llegado a niveles que ya no permiten cubrir los costos de operación de algunos establecimientos, por lo que empresarios del sector comenzaron a negociar reestructuras financieras con bancos comerciales y de desarrollo.

David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum y del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, informó que también plantearán al Gobierno federal la situación que enfrenta la industria, después de un verano en el que algunos hoteles de la costa de Tulum operaron con apenas 15 por ciento de ocupación.

En el resto de la Riviera Maya, los niveles se han mantenido entre 30 y 40 por ciento, cifras que los empresarios consideran insuficientes para sostener los gastos de operación.

Dolores López Lira, fundadora de Grupo Lomas, señaló que sus establecimientos se encuentran alrededor de 40 por ciento de ocupación y aseguró que ni durante la pandemia habían enfrentado niveles tan bajos.

La empresaria explicó que la situación afecta también a los 4 mil 700 colaboradores del grupo, particularmente a quienes dependen de las propinas y otros ingresos asociados con la llegada de huéspedes.

Uno de los factores que más presiona las finanzas de los hoteles es el costo de retirar el sargazo de las playas. Ortiz Mena indicó que existen establecimientos que destinan más de 500 mil pesos semanales únicamente a estas labores.

“Es insostenible pagar altos costos por la limpieza de las playas”, afirmó.

A estos gastos se suman las obligaciones fiscales y el objetivo de conservar las fuentes de empleo. López Lira explicó que, para evitar recortes de personal, Grupo Lomas volvió a recurrir a los denominados días solidarios, esquema utilizado anteriormente durante temporadas de baja actividad.

Las diferencias son particularmente marcadas en Tulum. Los hoteles todo incluido cerraron junio con ocupaciones cercanas al 40 por ciento, mientras que establecimientos de plan europeo ubicados en la costa se mantuvieron entre 15 y 20 por ciento.

Estos últimos tienen una mayor dependencia del turismo nacional y local y, según Ortiz Mena, enfrentan además la competencia de más de 4 mil 500 unidades destinadas a rentas vacacionales en Tulum.

La debilidad de la temporada también se refleja en la actividad aérea. El Aeropuerto Internacional de Cancún, que durante febrero y marzo llegó a superar las 600 operaciones diarias, registra jornadas de alrededor de 300 durante septiembre.

Ortiz Mena señaló además una reducción en la disponibilidad de asientos hacia el Caribe mexicano asociada con los problemas de Spirit Airlines, mientras los empresarios identifican otros factores que presionan al mercado, entre ellos los costos de la turbosina y el comportamiento del tipo de cambio.

López Lira agregó que el endurecimiento de las políticas migratorias en Texas estaría inhibiendo los viajes de algunos visitantes procedentes de esa región hacia los destinos del Caribe mexicano.

El sector también observa efectos relacionados con el empleo. Ortiz Mena evitó proporcionar una cifra de despidos, pero reconoció que las plantillas han sido reducidas al mínimo necesario para mantener las operaciones.

En Tulum ya se han registrado cierres de establecimientos y algunos empresarios analizan la posibilidad de operar únicamente durante las temporadas de mayor demanda.

Las expectativas para el resto de septiembre continúan siendo desfavorables. Los hoteleros prevén que una recuperación comience a observarse a partir de la segunda mitad de octubre y confían en que la próxima temporada de invierno registre mejores resultados que la de 2025.

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