
Signos
La Presidenta está a merced de la delincuencia política que gobierna Estados y Municipios, como los del noreste fronterizo de México, donde las bandas criminales incendian la vida cotidiana y resisten a las Fuerzas Armadas y de Seguridad federales con la protección informativa y logística de los aliados de dentro de las autoridades locales, los que no son sino activos de esas bandas dentro de las nóminas oficiales, dentro de las oficinas de su interés en los Poderes públicos, y en posiciones superiores e inferiores de la jerarquía de mando encabezada por el Gobernador.
Desconoce o renuncia a conocer en lo esencial, la Presidenta, el mapa delictivo, sus profundidades e implicaciones mayores, los nexos simbióticos concretos y letales entre los grupos del crimen organizado y los gobernantes y jefes policiales, Fiscales, funcionarios judiciales y demás autoridades que forman la trama criminal, un universo de complicidades que de no combatirse desde el liderazgo superior del Estado mexicano y con la estrecha colaboración de la Inteligencia y las fuerzas de seguridad estadounidenses hará imposible eliminar la industria del crimen organizado, la violencia, la inseguridad, y el establecimiento de la paz social y el Estado de derecho.
Los discursos del soberanismo y de la regeneración moral de la vida pública exhiben una autoridad federal retórica y un vacío de poder en ella que sólo estimula la impunidad y la ramificación de las decisiones del crimen organizado sobre las instituciones que debieran combatirlo y exterminarlo.
Que por falta de interés o de compromiso o por ingenuidad y superficialidad la Presidenta desconozca o minimice el tejido de las redes políticas e institucionales del crimen organizado regional, la hace cómplice de sus involucrados en ellas por alentarlas con su omisión de autoridad suprema.
Y que se niegue a emprender las campañas de fumigación y de erradicación estructural de esas plagas del poder político que la justicia impone -y que renuncie a hacerlo por miedo a las consecuencias políticas que implicaría pasar por las armas de la ley lo mismo a opositores que a correligionarios predicadores de la regeneración moral- la hace igualmente culpable.
Porque eso es traicionar la investidura representativa, y la autoridad que le otorga y le impone la Constitución. Además de que autoridad significa poder. Y renunciar al ejercicio del poder republicano que se jura defender en nombre del derecho de todos y hacerlo cuando más se necesita no será traición a la patria, si se quiere -en horas en que tanto gusta de exagerarse con acusaciones de la más alta flagrancia histórica para defender bastiones izquierdozos y nacionaleros de pacotilla-, pero sí bastante falta de vigor dirigente y de estadista. Cuando menos.
Y el menor de los saldos fuera que la Regeneración Nacional se hundiera con sus banderas morales apócrifas. La tragedia verdadera sería que el mayor de los injerencismos imperialistas -tan satanizado por el progresismo claudista en que militan sus Gobernadores y dirigentes políticos enlistados por ese imperialismo como delincuentes- terminara siendo la única fuerza liberadora de unas mafias mexicanas -conformadas por sicarios y grupos políticos sometidos o asociados- que, desde la alternancia en el poder presidencial -que acabó con la ‘dictadura perfecta’ tricolor y ha naufragado entre derechistas e izquierdistas- y la emergencia de la pluralidad democrática, han dominado la vida del país.
La trama política, pues. Sus delincuentes de la regeneración moral de la izquierda o de la corrupción de la derecha neoliberal y conservadora. Gobernantes que todo lo controlan en sus Entidades y sus Municipios y algunos de cuyos colaboradores y empleados y policías y jueces son representantes de las organizaciones criminales. Esos y eso, y la panfletaria e inútil defensa soberanista del país, es lo que priva en el incendio de regiones como la del noreste mexicano.
Es una vasta comunidad y una cultura de la abyección, la indolencia y la parálisis contra lo que no se advierten alternativas reales.
¡Vaya, infernales duelos y celebraciones de difuntos!
SM