
LA HABANA.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó la posibilidad de renunciar bajo presión de Estados Unidos y planteó la necesidad de establecer un diálogo bilateral en condiciones de igualdad, durante su primera entrevista con una cadena de televisión estadounidense.
En la conversación con NBC, el mandatario afirmó que su permanencia en el cargo depende únicamente de la valoración del pueblo cubano, no de exigencias externas.
Subrayó que el gobierno de Estados Unidos carece de autoridad moral para demandar cambios en la isla, al considerar que mantiene una política hostil hacia Cuba desde hace décadas.
Las declaraciones se producen en medio de un contexto de alta presión económica y diplomática por parte de Washington, que ha limitado el suministro de petróleo y ha insistido en la necesidad de una transición política en la nación caribeña.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sostenido posturas críticas hacia el gobierno cubano, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha impulsado una agenda de negociaciones en la que se plantean cambios estructurales en el sistema político de la isla.
Ante ello, Díaz-Canel reiteró que cualquier acercamiento debe darse sin condiciones previas ni imposiciones, al señalar que Cuba tampoco exige modificaciones en el modelo político estadounidense.
El gobierno cubano atribuye la crisis económica actual a diversos factores, entre ellos el endurecimiento del embargo impuesto por Washington desde 1962, así como problemas internos como la baja productividad y la caída del turismo.
Por su parte, autoridades estadounidenses han negado haber solicitado la renuncia del mandatario cubano, aunque mantienen su postura crítica hacia el gobierno de la isla.
De acuerdo con funcionarios cubanos, las conversaciones entre ambos países ya han iniciado, aunque en una etapa preliminar, tras recientes medidas relacionadas con el suministro energético.
A pesar de la tensión, Estados Unidos autorizó recientemente el arribo de un buque con petróleo de origen ruso a territorio cubano, en un gesto que contrasta con las restricciones vigentes.