
WASHINGTON.- Estados Unidos descartó renovar por 16 años el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y optó por mantener un esquema de revisiones anuales, decisión que, de acuerdo con analistas, podría generar un periodo prolongado de incertidumbre para las empresas que operan cadenas de suministro en América del Norte.
El anuncio fue realizado por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien señaló que la administración del presidente Donald Trump considera necesario revisar el acuerdo de manera periódica en lugar de extender automáticamente su vigencia.
Aunque el T-MEC continuará en vigor durante la próxima década, siempre que ninguno de los tres países decida retirarse, la determinación de Washington abre la posibilidad de negociaciones anuales sobre aspectos clave del tratado, como las reglas de origen, los aranceles y otros mecanismos que regulan el comercio regional.
Antes de que se hiciera oficial la decisión, Greer adelantó que la Casa Blanca no estaba dispuesta a mantener el acuerdo sin modificaciones.
“Creemos que existen problemas importantes”, declaró en una entrevista con Bloomberg News, al sostener que el tratado requiere cambios para corregir desequilibrios.
La postura representa un cambio respecto a la posición que Donald Trump sostuvo durante su primer mandato, cuando impulsó la negociación del T-MEC y lo calificó como el “mejor y más importante acuerdo comercial jamás firmado”.
Sin embargo, durante su segundo periodo presidencial, el mandatario estadounidense ha manifestado su inconformidad con el tratado, al considerar que limita la aplicación de aranceles impulsados por su administración y que no ha contribuido a reducir los déficits comerciales con México y Canadá.
La decisión tiene implicaciones para la economía regional, ya que el T-MEC ha fortalecido el intercambio comercial entre los tres países, cuyo peso conjunto representa cerca de una tercera parte del Producto Interno Bruto mundial.
En 2024, el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá superó los 1.6 billones de dólares, cifra superior al billón de dólares registrado cuando el acuerdo comenzó a operar en 2020.
El miércoles, al cumplirse seis años de la entrada en vigor del tratado, existía la posibilidad de extender su vigencia por otros 16 años. No obstante, ese escenario perdió fuerza debido a la intención de la administración Trump de renegociar diversos aspectos del acuerdo como parte de su estrategia para fortalecer la manufactura en territorio estadounidense y obtener nuevas concesiones comerciales.
Pese a las diferencias, el T-MEC ha servido como un factor de estabilidad para la región durante los últimos años, especialmente en un contexto marcado por las disputas arancelarias impulsadas por Estados Unidos contra China y otros socios comerciales.
Además, las exenciones otorgadas a los productos que cumplen con las reglas del tratado permitieron amortiguar el impacto de los nuevos aranceles aplicados por Washington sobre las exportaciones de México y Canadá.