
CHETUMAL.- La Bahía de Chetumal alberga al menos seis dolinas submarinas, conocidas también como “agujeros negros”, además de una séptima formación que actualmente se encuentra en desarrollo, informó el investigador Robbie Schmittner, responsable del proyecto Movimientos de Agua a Gran Escala Abajo de la Península de Yucatán.
El especialista explicó que estas estructuras forman parte de un extenso sistema geológico e hidrológico subterráneo que se extiende por la Península de Yucatán y diversas zonas del Caribe.
Entre las cavidades identificadas destaca la denominada Taam Ja’, aunque existen otras cinco distribuidas en distintos sectores de la bahía. Asimismo, señaló que una nueva dolina comienza a formarse como resultado de los procesos naturales que ocurren bajo el lecho marino.
Schmittner detalló que estas cavidades se originan tras miles de años de disolución de la roca caliza provocada por el flujo constante del agua subterránea. Con el paso del tiempo, este fenómeno genera grandes espacios que pueden colapsar o permanecer inundados como profundos pozos.
Añadió que este tipo de formaciones no es exclusivo de Quintana Roo, ya que también existen en países como Belice y Bahamas, donde son conocidas como Blue Holes. Debido a sus características, representan un importante objeto de estudio para la comunidad científica, pues conservan información sobre la evolución geológica y climática de la región.
El investigador indicó que uno de los objetivos del proyecto es conocer el origen del agua que alimenta estos sistemas, identificar las rutas que siguen las corrientes subterráneas y determinar cómo puede desplazarse la contaminación a través del acuífero peninsular, información considerada fundamental para la protección de los recursos hídricos.
Respecto al potencial turístico de estas cavidades, Schmittner señaló que las condiciones actuales de la Bahía de Chetumal dificultan su aprovechamiento con fines recreativos.
Explicó que, a diferencia de otros destinos del Caribe donde la transparencia del agua permite observar el fondo marino, la bahía suele presentar baja visibilidad debido a la presencia de sedimentos y materia orgánica, factores que le confieren una tonalidad café.
Por ello, consideró que antes de impulsar actividades como el buceo sería necesario realizar estudios especializados para determinar si existen épocas del año en las que las condiciones del agua permitan desarrollar este tipo de experiencias de manera segura y atractiva.
Finalmente, destacó que el principal valor de estas dolinas es científico, ya que ofrecen una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre el sistema hidrológico subterráneo de la Península de Yucatán, considerado uno de los más importantes y extensos del planeta.
Schmittner agregó que las investigaciones continuarán como parte del denominado Proyecto Maya, iniciativa orientada a profundizar el estudio del acuífero en el sur de Quintana Roo y el resto de la península, con el propósito de generar información que contribuya tanto a la conservación ambiental como al aprovechamiento sustentable de este patrimonio natural.