
CIUDAD DE MÉXICO.- En un esfuerzo por conciliar el desarrollo económico con la preservación ambiental, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que el Gobierno de México mantiene un diálogo activo con la empresa Vulcan Materials (Calica). El objetivo primordial de estas conversaciones es alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas partes y, fundamentalmente, garantice la integridad de las áreas naturales protegidas en el sureste mexicano.
Desde Palacio Nacional, la mandataria detalló que en estas mesas de trabajo participan de manera coordinada la Secretaría de Medio Ambiente, la Secretaría de Economía y el Gobierno de Quintana Roo. La estrategia consiste en explorar mecanismos alternativos de expropiación en zonas que no vulneren la protección ambiental, buscando evitar a toda costa la explotación de recursos en el área natural protegida de Felipe Carrillo Puerto.
Respecto a la viabilidad de este proceso, la titular del Ejecutivo Federal se mostró optimista sobre los resultados de la negociación, pese a que la compañía mantiene un litigio vigente. “Yo espero que sí se pueda concretar un acuerdo benéfico para México, para Quintana Roo, para el medio ambiente y pues también para ellos”, aseguró Sheinbaum Pardo, subrayando que se ha guardado discreción sobre los detalles técnicos para no entorpecer el avance de las pláticas.
Asimismo, la presidenta desestimó que una reciente iniciativa aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, diseñada para proteger la propiedad de empresas estadounidenses en el extranjero, tenga un impacto negativo en el caso Calica. La mandataria aclaró que en México no se ha realizado una expropiación, sino que se emitió un decreto de área natural protegida, una figura jurídica distinta que no entra en el supuesto de dicha legislación internacional.
Finalmente, la jefa del Estado informó que se mantiene una estrecha vigilancia en instalaciones de la región, específicamente en relación con Cantarell, donde se investigan emanaciones de petróleo. Un grupo de especialistas analiza actualmente si estos eventos corresponden a “chapopoteras naturales” o a posibles fugas en pozos que, aunque ya no se explotan al ritmo de años anteriores, conservan aún remanentes de hidrocarburos que requieren supervisión técnica constante.