El raudo retorno de ‘la mafia del poder’

7

Signos

La gran paradoja del carismático obradorismo expriista es haber dejado la Presidencia del país en manos del doctrinario izquierdismo académico claudista -ajeno por completo a la cultura política y clientelar de los poderes fácticos tradicionales, y donde el partidismo está siendo cada vez más un negocio de intereses pragmáticos particulares y de grupos que una alternativa de organizaciones ideológicas- para terminar favoreciendo lo que más decía combatir: ‘la mafia del poder’.

Porque mientras la incapacidad política izquierdista retrocede en el control político heredado por el expriismo socialista masivo y populista de Andrés Manuel, con sus muy ingeniosas y rentables políticas socioelectorales del Bienestar -que en la alta incivilidad democrática y del nivel de la deplorable escolaridad mexicana en el mundo garantizan el sufragio decisivo y los índices de aprobación del morenismo, por pérfidas y condenables que sean sus representaciones; una estrategia de conquista popular como las de los tiempos clásicos del tricolor-, lo peor de ‘la mafia del poder’, como la industria política de un Niño Verde más poderoso y más dueño que nunca de sí mismo y de su franquicia ‘ambientalista’ en un entorno a su vez más insolvente y falto de liderazgos y capitales políticos para la apuesta por los territorios de explotación de la vida pública nacional, avanza con sus también más fogueadas fuerzas de asalto sobre esos vacíos dejados a su suerte tanto por las desacreditadas oposiciones que ayer fueron oficialismos dominantes, como por el poder hegemónico obradorista que hoy retrocede y cede a su aliancismo con el Verde las candidaturas y los sectores institucionales donde no tiene a quién poner ni sabe cómo gestionar y administrar, y donde esa mafia verde se pinta sola, con la sobrada experiencia acumulada y la absoluta falta de escrúpulos de su dueño, para lucrar en su nombre y retorcerle el cuello al ganso guinda de la regeneración moral y ‘La transformacion’, haciendo de sus particulares contratistas, por ejemplo, o los de sus Gobiernos, y con la venia del partido y el poder presidenciales, los financieros de sus costosísimos viajes, de sus vuelos privados o de sus lujosas juergas, con drogas y homicidios de prostitutas extranjeras incluidos (como los de aquellos tiempos cancunenses del Emerald).

Y así, mientras la izquierda presidencial se va quedando hueca y vacía de contenidos, hablando a los molinos de viento de honestidades y valores y purificaciones militantes por las que los pueblos originarios y el gran Pueblo de la izquierda defienden su soberanía de los asedios ultraderechistas imperiales y de los herederos de Hernán Cortés y de los neoliberales y conservadores de Felipe Calderón y los prianistas, los verdes de Jorge Emilio se ocupan más y más de mover los engranajes de la maquinaria obradorista y de tomar por su cuenta las candidaturas y los espacios de control que no se pueden llenar con consignas progresistas, circulares y ociosas.

Sabe de sobra Jorge Emilio que Claudia no tiene manera de construir un liderazgo nacional porque desconoce la idiosincracia política y la cultura de las trampas y los arreglos bajo la mesa que han regido las guerras por el poder del Estado Nacional, y en sus antecedentes de Gobierno en la Ciudad de México era su tutor y su mentor el de las decisiones superiores como fue, del mismo modo, el autor absoluto de su investidura presidencial.

Y tanto sabe eso el perverso Niño Verde como que no tiene ella emisarios de poder -conocidos y respetados- en  ninguna parte, donde los Gobernadores mandan e imponen candidatos a los que financian en su nombre y en el de sus socios del crimen organizado.

Y ahora lo sabe más que nunca y con las mayores y más irrefutables evidencias que en su historia y acerca de alguien o de algo ha podido tener:

Después de la contundencia de todas las pruebas de corrupción en contra de la Gobernadora quintanarroense que representa sus intereses y los de su grupo -los del Niño Verde- en la Entidad caribe, la Presidenta no ha tenido más remedio que aceptar su debilidad, agachar la cabeza y autorizar que el Verde repita con un Gobernador a su merced defendiendo sus patrimonios de autoridad en nombre del partido presidencial de ‘La transformación’ y la Regeneración Nacional.

Así nomás.

¡Qué país!, diría Virgilio. ¡Qué bizarra celebración de Independencia!

SM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *