
Signos
Perdió la Presidenta.
Ganó el criminal del Emerald cancunense.
Se acabó el obradorismo morenista.
La degeneración nacional y sus delincuentes políticos seguirán creciendo sin remedio.
La impunidad seguirá siendo la arena del crimen organizado y sus negocios electorales y de terror.
Los vuelos internacionales de lujo del poder gubernamental seguirán en sus rutas habituales y en muchas otras nuevas, con cargo a los negocios de los contratistas ganadores del erario.
La izquierda preparatoriana de la Sheinbaum y su corte de marxistasleninistas no supo qué diablos hacer con el poder presidencial, con el Estado mexicano y con la política nacional.
He ahí ‘La transformación’, la del crimen humanista de corazón verdemorenista.
La del México que se terminó yendo a la mierda.
La del Pueblo que en lugar de defenderse de los verdaderos rufianes vestidos de moralizadores optó por los combatientes enemigos de Hernán Cortés y Calderón.
SM