
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a su homólogo chino, Xi Jinping, con un mensaje centrado en destacar su relación personal y en mantener abiertos los canales de diálogo entre Washington y Pekín, pese a las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas que mantienen las dos potencias.
La visita de Estado de Xi, que se extenderá hasta el 25 de septiembre, es la primera que realiza a Estados Unidos en más de una década. Trump incluso rompió con el protocolo habitual al acudir personalmente, acompañado de Melania Trump, a recibir al mandatario chino y a su esposa, Peng Liyuan, a su llegada a la Base Conjunta Andrews.
Durante la ceremonia oficial de bienvenida en la Casa Blanca, Trump aseguró que desde su primera elección presidencial, en 2016, ambos mandatarios han construido lo que calificó como una “amistad verdaderamente extraordinaria”, basada, según expresó, en el respeto mutuo y los intereses de sus respectivos países.
El mandatario estadounidense recurrió también a la cooperación entre Estados Unidos y China durante la Segunda Guerra Mundial para plantear que ambos gobiernos pueden trabajar nuevamente en objetivos comunes.
“Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar aquella guerra, el presidente Xi y yo seguiremos trabajando juntos para forjar un futuro mejor para nuestras dos naciones”, expresó Trump durante la recepción.
La cordialidad de la ceremonia contrastó con una agenda bilateral marcada por diferencias sobre comercio, tecnología, inteligencia artificial, Taiwán, tierras raras y la guerra con Irán. La reunión busca administrar esas tensiones y preservar cierta estabilidad en una de las relaciones internacionales de mayor peso económico y geopolítico.
Este es el segundo encuentro entre Trump y Xi en 2026. Ambos se reunieron en mayo durante la visita del mandatario estadounidense a China, cuando acordaron avanzar en mecanismos para dar mayor estabilidad a la relación bilateral y mantener posteriores conversaciones de alto nivel.
Desde entonces, los dos gobiernos han intentado mantener una tregua comercial mientras continúan las negociaciones sobre aranceles y restricciones económicas. Antes de la llegada de Xi a Washington, las expectativas se concentraban principalmente en prolongar esa estabilidad y alcanzar acuerdos puntuales, más que en resolver las diferencias estructurales entre ambas potencias.
La Casa Blanca preparó para Xi una recepción con honores militares, ceremonia oficial y una cena de Estado encabezada por Trump y la primera dama. La agenda contempla además actividades para el viernes, antes de concluir la visita del presidente chino.
Trump ha recurrido reiteradamente a su relación personal con Xi como elemento de la diplomacia entre ambos gobiernos. En esta ocasión volvió a colocar esa cercanía en el centro de su mensaje público, mientras las delegaciones estadounidense y china iniciaban conversaciones sobre los asuntos que mantienen bajo presión la relación entre Washington y Pekín.