Contra la cultura de la corrupción y el narcoterror no hay modo…

Signos

Pues vista la debilidad política claudista y el control legislativo que tienen los caciques morenistas expriistas y los verdes de su alianza partidista -que disfrazados del color guinda de ‘no mentir, no robar, no traicionar’ controlan en absoluto entidades como Quintana Roo y San Luis Potosí, del mismo modo que los jefes parlamentarios y otros legisladores poderosos de su misma estirpe caciquil y morenista, como Félix Salgado Macedonio, imponen sus fueros en entidades como Tabasco, Guerrero y Zacatecas, cuando menos, y en cientos de Municipios, donde muchos de sus correligionarios allegados pueden seguir preservando los orgullos de su nepotismo-, su Presidencia no trascenderá ni consolidará ningún ‘segundo piso’ de ninguna ‘regeneración nacional’, ni mucho menos moral.

Y mucho menos lo hará si Andy López y su campaña nacional de promoción de sí mismo como verdadero jefe máximo sucesorio de esa regeneración moral obradorista y su partido, no tiene la menor intención de poner freno a la descomposición ideológica y ética de ese partido, y si su propósito esencial es el de sumar y sumar adhesiones credencializadas al mismo y, con ellas, caudales recaudatorios de aportaciones económicas y de sufragios que garanticen su liderazgo nacional -verdadero, por informal y fáctico que sea- y la subordinación a él de poderes políticos estatales y municipales que, del mismo modo y cual consecuencia lógica e inevitable, serían recompensados en sus propios fines de control político y de sus correspondientes negocios de corrupción, como los propios de los narcoGobernadores, narcoAlcaldes, narcopolíticos, narcoFiscales y narcopolicías, en general, que podrán mantener el mismo estatus criminal dentro de sus territorios.

Porque visto el modo de operar entre los dirigentes parlamentarios del oficialismo y sus aliados de la piltrafa verde que pueden burlarse sin pudor de las iniciativas presidenciales antirreeleccionistas y antinepotistas y anticorrupción y antiloquesea que no convenga o afecte los perversos intereses y negocios de sus respectivos grupos; vista la campaña afiliadora de Andy de cualquier otra piltrafa similar que sólo sume aliados y oportunistas y vividores del poder político para su causa; vista la condescendencia real del obradorismo con las alianzas del narcoterror y los gobernantes que participan en sus negocios o se los autorizan y que advierte que la política anticrimen del claudismo será un nuevo y estrepitoso fracaso… No…

No hay modo de creer que ese claudismo, pese a todos los indicadores de popularidad propiciados por el fanatismo obradorista electorero, sea una alternativa contra la cultura de la corrupción política y del narcoterror que identifica y quiebra al país. 

SM

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