
CANCÚN.- La economía de Quintana Roo pasó del acelerado crecimiento registrado después de la pandemia a colocarse entre las tres con peor desempeño del país, al acumular una variación promedio anual de -4.5 por ciento durante los últimos tres años.
Un análisis de El Economista, elaborado con información del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), muestra que el estado perdió el impulso que durante varios periodos lo llevó a encabezar las tasas nacionales de crecimiento, primero por la recuperación del turismo y posteriormente por el auge de la construcción y las grandes obras de infraestructura.
Con una caída promedio de 4.5 por ciento, Quintana Roo únicamente tuvo un mejor comportamiento que Campeche, que registró una contracción de 8.6 por ciento, y Tabasco, con una disminución de 4.8 por ciento.
El cambio resulta significativo porque, tras el desplome provocado por la emergencia sanitaria de COVID-19, la reapertura de los destinos del Caribe Mexicano generó un fuerte rebote de la actividad turística y colocó nuevamente al estado entre las economías más dinámicas del país.
A ese efecto se sumó posteriormente la construcción, impulsada tanto por desarrollos turísticos e inmobiliarios como por grandes proyectos de infraestructura, que prolongaron el periodo de expansión.
Sin embargo, al agotarse gradualmente el efecto estadístico de la recuperación turística y disminuir el extraordinario ritmo de la construcción, la economía quintanarroense perdió fuerza hasta colocarse ahora entre las de mayor contracción.
El comportamiento coincide con un periodo de desaceleración de la industria de la construcción, factor que tiene una importante incidencia en las entidades con los resultados más negativos. En Campeche y Tabasco se añade además el peso de la actividad petrolera.
La pérdida de dinamismo de Quintana Roo ocurre dentro de un escenario nacional poco favorable. El promedio de las economías estatales registró una variación anual negativa de 0.16 por ciento y solamente 17 de las 32 entidades consiguieron mantenerse en terreno positivo.
En el extremo contrario se ubicaron Hidalgo y Chiapas, con crecimientos promedio anuales de 3.56 y 3.32 por ciento, respectivamente. Colima y Tamaulipas también superaron el 2 por ciento.
Los datos exhiben además una marcada diferencia entre las economías de la Península de Yucatán. Mientras Campeche y Quintana Roo quedaron entre los tres estados con mayores retrocesos, Yucatán consiguió un crecimiento promedio anual cercano al 2 por ciento.
De esta manera, pese a compartir una misma región, Yucatán mantuvo una trayectoria positiva mientras sus dos vecinos peninsulares registraron contracciones, particularmente pronunciada en el caso campechano.
Para Quintana Roo, el resultado representa un cambio de ciclo después de varios años en los que ocupó los primeros lugares nacionales de crecimiento y refleja la pérdida del impulso extraordinario que dejaron la recuperación turística y el auge de la construcción.
El ITAEE, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), permite seguir trimestralmente la evolución económica de las entidades y observar anticipadamente las tendencias de sus diferentes actividades productivas.