El Hampa

El hampa enemiga de la ley, de la autoridad, de los negocios de poder, de los intereses políticos gobernantes, de las nuevas aspiraciones de los ‘representantes populares’ -oportunistas y siempre insatisfechos-, de los grupos cupulares de la vida pública votados por la incivilidad y la indigencia ciudadana y promovidos con la financiación electoral del crimen…; el hampa, en fin, que mata a sus enemigos de los Poderes del Estado, donde esos enemigos suyos del oficialismo tienen marcados perfiles delictivos y expedientes de servicio público de sobra cuestionables o condenables o punibles, no es más que un hampa igual a su enemiga; y lo que espera disparando contra sus efectivos y amenazando a sus superiores en los Poderes públicos con esas bajas sangrientas ejemplarizantes y de advertencia, es controlar lo que controla la corrupción desde el oficialismo. Es una guerra de facciones. Donde si el bando gubernamental tuviera de su lado la integridad moral, la legitimidad representativa y la fuerza política y constitucional suficiente del Estado, en lugar de ser víctima del hampa sería su más letal enemigo y su más celebrado exterminador.

SM

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