Europa cierra filas frente a intención de Trump de controlar Groenlandia

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DAVOS.- La Unión Europea advirtió este martes que responderá de manera “firme, unida y proporcionada” ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha reiterado su intención de tomar el control de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, bajo el argumento de seguridad nacional y competencia geopolítica en el Ártico.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha insistido en que Estados Unidos “necesita” la isla por su riqueza en minerales estratégicos y tierras raras, así como para frenar la influencia de Rusia y China en la región ártica. Estas declaraciones han provocado una fuerte reacción en Europa, donde varios gobiernos consideran la postura como un intento expansionista sin precedentes recientes.

Ocho países europeos, todos miembros de la OTAN —entre ellos Francia, Alemania y Reino Unido— manifestaron públicamente su rechazo al plan y enviaron recientemente una misión militar de exploración a la zona. En respuesta, Trump amenazó con imponer aranceles comerciales a los países que se opongan a sus intenciones sobre Groenlandia.

Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó que una escalada comercial entre aliados históricos podría deteriorar gravemente las relaciones transatlánticas.

“Los aranceles propuestos son un error, especialmente entre socios de larga data. Entrar en una espiral descendente solo beneficiará a quienes buscan debilitar el orden estratégico común”, señaló, al tiempo que subrayó que la UE actuará de forma coordinada ante cualquier medida unilateral.

En la misma línea, el presidente francés Emmanuel Macron acusó a Estados Unidos de intentar “debilitar y subordinar a Europa” y llamó a la Unión Europea a utilizar sus herramientas comerciales para defender su soberanía y sus intereses estratégicos. Aunque se mencionó la posibilidad de una cumbre del G7 en París, el propio Macron aclaró que dicho encuentro no está previsto.

Como señal política adicional, el Parlamento Europeo decidió suspender el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, confirmaron este martes líderes de los principales grupos parlamentarios.

Mientras tanto, Trump ha intensificado su campaña pública sobre Groenlandia. En su red Truth Social publicó un fotomontaje en el que aparece plantando una bandera estadounidense sobre un paisaje helado, acompañado del mensaje: “Groenlandia, territorio de Estados Unidos. Est. 2026”.

En Nuuk, la capital del territorio, la reacción ha sido de rechazo. Jens Kjeldsen, un ex juez de 70 años, mantiene una protesta diaria en solitario contra los planes del mandatario estadounidense. “No queremos ser invadidos”, reiteró este martes.

Trump tiene previsto pronunciar un discurso en Davos este miércoles y participar en otros actos el jueves. Sin embargo, sus declaraciones han sido calificadas como una amenaza directa al orden internacional. El exsecretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó que el caso Groenlandia representa “una crisis para la comunidad transatlántica y un desafío al sistema internacional construido desde la Segunda Guerra Mundial”.

Pese a las críticas, Trump sostuvo el lunes que no cree que los líderes europeos se opongan “demasiado” a sus planes y fue tajante: “Tenemos que conseguirlo”.

Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea se reunirán este jueves en Bruselas para definir una estrategia común frente a lo que ya se considera una de las mayores tensiones con Estados Unidos en los últimos años.

El clima se enrareció aún más cuando Trump amenazó con imponer aranceles de hasta 200% al vino y champán franceses, tras el rechazo de Francia a sumarse a su llamado “Consejo de la Paz” para Gaza, un organismo que analistas comparan con un Consejo de Seguridad alterno, financiado por los propios países participantes.

Trump confirmó que el presidente ruso, Vladimir Putin, fue invitado a dicho consejo, al igual que el mandatario ucraniano, Volodimir Zelensky, quien expresó su incomodidad ante la posibilidad de compartir ese espacio con el líder ruso. El gobierno británico calificó la invitación a Putin como “preocupante”, al tratarse —dijo— de un “agresor en una guerra ilegal”.

Zelensky advirtió además que la controversia sobre Groenlandia podría desviar la atención internacional del conflicto en Ucrania, que se acerca a su cuarto año.

En Davos también intervino el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quien sin mencionar directamente a Estados Unidos criticó el regreso a una lógica de fuerza en las relaciones internacionales. “El mundo no puede volver a la ley de la jungla, donde los fuertes se aprovechan de los débiles”, afirmó.

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