Investigadores identifican zona clave para desarrollo temprano de peces cerca del Canal de Zaragoza

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CHETUMAL.- La zona del Canal de Zaragoza y la Bahía de Chetumal funciona como área de desarrollo temprano para diversas especies de peces de importancia pesquera y deportiva, de acuerdo con los resultados de un monitoreo realizado por investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), especialistas ambientales y pescadores de Xcalak.

Los hallazgos se obtuvieron durante la décimo sexta edición del Ejercicio de Conectividad en el Arrecife Mesoamericano (ECOME-16), iniciativa que estudia el desplazamiento de organismos marinos y la conexión existente entre los diferentes ecosistemas que integran el Sistema Arrecifal Mesoamericano.

Durante los trabajos efectuados en la zona del Canal de Zaragoza, dentro del Santuario del Manatí, fueron identificadas larvas de diferentes especies, entre ellas pargos y otros peces de interés comercial y deportivo que utilizan las aguas de la Bahía de Chetumal durante sus primeras etapas de vida.

Uno de los resultados destacados fue la detección, por tercer año consecutivo, de larvas de sábalo que ingresan a la bahía. La recurrencia de estos registros aporta información para conocer la función que desempeña este ecosistema dentro del ciclo de vida de la especie.

Los resultados también aportan evidencia sobre la importancia del área como sitio de reclutamiento de peces vinculados con el Sistema Arrecifal Mesoamericano, que se extiende por aguas de México, Belice, Guatemala y Honduras.

El reclutamiento constituye una etapa relevante en la renovación de las poblaciones de peces, pues ocurre cuando los organismos jóvenes llegan a ambientes donde pueden encontrar condiciones para continuar su crecimiento y posteriormente incorporarse a las poblaciones adultas.

Identificar las zonas utilizadas durante esta fase permite a los investigadores conocer mejor la conectividad entre ecosistemas y determinar qué áreas desempeñan funciones importantes para el mantenimiento de poblaciones que posteriormente pueden tener relevancia ecológica, pesquera o recreativa.

El trabajo del ECOME incorpora además la participación de pescadores y habitantes de las comunidades costeras, quienes colaboran con investigadores y organizaciones ambientales durante los ejercicios de monitoreo.

Omar Rivera, mentor de cambio en Comunidad y Biodiversidad A.C., destacó que este esquema participativo también permite generar información útil para las propias cooperativas pesqueras.

“Creo que el monitoreo participativo, que es la esencia de este trabajo, impulsa estos procesos de reflexión, de aprendizaje, de concientización y de apropiación de manera sustentable de los recursos”, señaló.

Agregó que los resultados obtenidos a lo largo de los años han permitido reunir datos de interés para quienes dependen de los recursos pesqueros.

La presencia recurrente de larvas, particularmente las de sábalo, permitirá continuar documentando la relación entre la Bahía de Chetumal y los ecosistemas marinos del Caribe, así como el papel que desempeña esta zona en las primeras etapas de desarrollo de diferentes especies.

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