La Presidenta (casi) anuncia que puede haber fraude electoral del oficialismo

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Signos

Nota del día:

“Sheinbaum advierte riesgo de injerencia extranjera en elecciones mexicanas”, titula Milenio el jueves 28 de mayo en una nota digital. “🚨 Sheinbaum ve riesgo de intervención extranjera en elecciones del 2027; asegura que hay antecedentes de financiamiento externo”, titula, por su parte, El Universal Online en su nota sobre el tema aludido por la Presidenta en su conferencia matutina, “Las mañaneras del pueblo”, de Palacio Nacional.🇲🇽📢  “‘Sí puede haber un riesgo’: Sheinbaum advierte posible intervención extranjera en elecciones de 2027”, informa, a su vez, El Financiero.

Y al respecto bien cabría añadir que cualquiera, como la Presidenta misma, puede advertir lo que quiera. Pero que desde el poder presidencial lo que más bien se hace saber es que puede usarse ese alegato como recurso de impugnación si los resultados son contrarios al partido de la Presidenta. Que flaco favor le hace la señora a la confianza en su propia imparcialidad. Y sobre todo si su grupo político mayoritario ha promovido una reforma para que sus representantes electorales puedan usarla en sus favor con las opciones interpretativas que mejor convengan. Una reforma tan plagada de ambigüedades y subjetividades que hace saber, de igual modo, en su improvisada instrumentación tras las demandas estadounidenses de extradición de narcopolíticos morenistas -si de advertir amenazas y panoramas a modo se trata-, que la fuerza obradorista mengua y carece de candidaturas de alta calidad representativa y competitiva, en horas en que las aportaciones de la delincuencia política de la Regeneración Nacional estarían siendo más vigiladas que nunca (tanto por una oposición que identifica ahora la oportunidad perfecta de recuperarse de sus densos desprestigios y escalar aprovechando sólo como escalones electorales los desastres políticos y mediáticos del enemigo, como por los observadores internacionales más interesados, que es decir los yanquis de Donald Trump).

Flaco favor se hace la Presidenta, en fin, evidenciando lo obvio:

La delincuencia política de la regeneración moral obradorista está siendo acorralada desde el extranjero y el oficialismo federal tiene el compromiso de defenderla.

Sin esa delincuencia política; sin sus candidatos y sus financiamientos -los desviados de los erarios que controlan y los aportados por los grupos empresariales y del crimen organizado afines-, la fuerza electoral del Bienestar y los remanentes de las nostalgias populares por Andrés Manuel podrían no ser suficientes para preservar la hegemonía.

Porque la Presidenta hace más demagogia proselitista de su partido -pésima, además, en las redundantes simplezas de una pureza moral que ya no se creen ni los más dogmáticos y aferrados militantes- que una promoción sobria y eficaz de los alcances y los beneficios populares reales de las obras y las acciones de su Gobierno y de su liderazgo de Estado como ejemplos de una verdadera transformación histórica del país.

SM

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