
Por Francisco Hernández
CHETUMAL.- Polémica ha causado en Tulum la presencia de Ramiro Daniel Castañón Chávez al frente de la Dirección de Desarrollo Urbano de Tulum, debido a que señalan que es primo del presidente municipal, Diego Castañón Trejo, por lo que su nombramiento representa un abierto caso de nepotismo, una falta grave ante la ley que se ha mantenido impune por un año.
Castañón Chávez no es nuevo en el cargo, sino que tiene un año como segundo de a bordo del muy cuestionado director general de Desarrollo Territorial, Urbano y Sustentable, Lorenzo Bernabé Miranda Miranda, pero había permanecido en las sombras hasta que su primo, el alcalde, le quiso dar unos minutos de protagonismo en su conferencia semanal el martes pasado.
Lo primero que destacó en su intervención en la conferencia de prensa es que el primo de Diego Castañón no tiene conocimiento de su área, a pesar de que es director desde el 14 de enero del 2025 según los registros de transparencia, pues fue incapaz de responder cuántos desarrollos inmobiliarios irregulares clausurados o en proceso de sanción existen en el municipio.
Eso fue a pesar de que se trata de una información pública en constante actualización de manera coordinada con la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (Sedetus), en cuyo registro consta que son 30 desde abril del 2025, incluyendo los condominios Maiim y Adamar, autorizados irregularmente por la Dirección General de Tulum donde labora.
Pero lo más señalado es el nepotismo, porque su nombramiento como director se lo dio su primo, el alcalde Diego Castañón, y en varios comentarios a publicaciones sobre el tema en redes sociales ciudadanos de Tulum criticaron el acto, además porque se da en medio de una ola de despidos y de reducción de sueldos en la administración municipal que viene desde el año pasado.
La falta administrativa del alcalde

Fuentes consultadas explican que el alcalde pasa por encima de los vetos que establece la Ley de Municipios, que prohíbe al ayuntamiento, del que es presidente Diego Castañón, “conceder empleos en la administración pública municipal, a las propias personas integrantes de los ayuntamientos, a sus cónyuges, parientes consanguíneos en la línea recta y parientes en línea colateral hasta el cuarto grado o parientes por afinidad”.
Asimismo, con la designación de este director el alcalde Diego Castañón viola abiertamente la Ley General de Responsabilidades Administrativas, donde el nepotismo es una falta grave sancionada hasta con destitución e inhabilitación para ocupar cargos públicos por varios años.
“Cometerá nepotismo el servidor público que, valiéndose de las atribuciones o facultades de su empleo, cargo o comisión, directa o indirectamente, designe, nombre o intervenga para que se contrate como personal de confianza, de estructura, de base o por honorarios en el ente público en que ejerza sus funciones, a personas con las que tenga lazos de parentesco por consanguinidad hasta el cuarto grado, de afinidad hasta el segundo grado, o vínculo de matrimonio o concubinato”, establece el artículo 63 Bis de dicha ley.
Los primos son parientes de cuarto grado, por lo que, de ser el caso, aquí la responsabilidad directa es de Diego Castañón, pues por Ley de los Municipios es su facultad nombrar a los funcionarios públicos en todos los casos que no están reservados al ayuntamiento en pleno.
Las sanciones que se imponen por esta falta grave pueden ir desde la suspensión del empleo, cargo o comisión y la sanción económica al responsable, hasta la destitución del empleo, cargo o comisión y/o la inhabilitación temporal para desempeñar empleos, cargos o comisiones en el servicio público y para participar en adquisiciones, arrendamientos, servicios u obras públicas por hasta 20 años.
Por eso, el Órgano Interno de Control Municipal debía haber impedido el nombramiento o, en su caso, abrir de oficio un expediente de investigación de responsabilidad administrativa al alcalde Diego Castañón, como marca la ley; pero su titular, Hugo Ricardo Mendoza Gutiérrez, como su titular, ha sido ominoso cómplice de la falta a lo largo del año.
También podría presentar una denuncia ante el contralor municipal para que abra una investigación de sanción algún regidor de oposición, como Jorge Portilla Manica; pero desde que avaló con su ausencia la autorización de una onerosa e innecesaria deuda sobre Tulum en octubre pasado, el de Movimiento Ciudadano ha guardado sospechoso silencio sobre las faltas cometidas por el alcalde.
No obstante, cualquier ciudadano de Tulum puede pedir al Órgano Interno de Control mediante una denuncia, que inclusive puede presentarla de manera anónima y por medios electrónicos
Los negocios en Desarrollo Territorial Urbano
Publicaciones realizadas a mediados del año pasado sugirieron que Ramiro Daniel Castañón Chávez fue nombrado como segundo de a bordo del director general de Desarrollo Territorial, Urbano y Sustentable para “cuidar las manos” a Lorenzo Bernabé Miranda Miranda, quien ya era señalado de realizar negocios turbios en el área con la autorización de licencias y permisos de construcción a cambio de “moches”, con total impunidad.
Uno de los casos más marcados es el de los condominios Maiim y Adamar en la bahía Solimán, a los que esa Dirección General extendió permisos de construcción a pesar de que carecían de la autorización de Manifestación de Impacto Ambiental y de que se erigían cerca del Santuario de la Tortuga Marina Xcacel-Xcacelito.
Sin embargo, las fuentes consultadas revelan que no es cierto que se convirtiera en un “vigilante anticorrupción de alcalde” en esa área, sino que al ocupar la Dirección de Desarrollo Urbano se erigió en el mando real tras bambalinas, para que por su medio Diego Castañón tomara el control de la petición de esos “moches”, porque por las manos de Ramiro Daniel Castañón Chávez comenzaron a pasar todos los trámites.
Este acomodo lo relacionan con otros recientes que realizó Diego Castañón en otras áreas, como Protección Civil, donde cambió al titular con el encargo de exigir “moches” de hasta 400 mil pesos para expedición de licencias, o la designación del regiomontano Juan Antonio Garza Pérez en la recaudatoria Dirección de Fiscalización y luego como Oficial Mayor, que controla contratos y nómina, según información extraoficial del interior de la comuna, lo que señalan como la consolidación del 2026 como un real “Año de Carranza” para esta administración, la de las ganancias que anticipan su “Año de Hidalgo”, que no les es suficiente.
El ascenso de Ramiro Daniel Castañón Chávez a la Dirección de Desarrollo Urbano fue preparado con antelación, pues según registros púbicos ingresó a la administración municipal el 16 de octubre de 2024, como Subdirector de Área C de la Dirección General a cargo de Lorenzo Bernabé Miranda Miranda.
Entonces, tuvo sueldo de más de 55 mil pesos mensuales, pues reportó ingresos totales por ese cargo de 138 mil 885 pesos hasta el 31 de diciembre del mismo año, en su última declaración patrimonial pública, presentada en 2025.
Lo llamativo fue que en el mismo período reportó haber obtenido 226 mil 407 pesos extras en otros ingresos, sin especificar la fuente, descartando que sean por arrendamiento, pues declaró no tener la propiedad de inmuebles ni de vehículos, además de que asegura no participar en ninguna empresa.
Más llamativo es que esos ingresos extras los obtuvo siendo empleado público, pues no aparecen en su declaración patrimonial inicial, presentada en noviembre del 2024; es más, declaró que antes de ocupar el cargo carecía totalmente de ingresos.
Otro dato llamativo es que se dice dueño de dos pinturas del famoso artista mexicano Rufino Tamayo, denominadas “El Sol” y “La Luna”, valuadas en un millón de dólares, así como de 3 relojes de marca Rolex con valor total de 100 mil dólares, obtenidos por herencia en el 2017.

Es licenciado en Derecho por la Escuela Superior de Leyes y Negocios de la Universidad Humanitas ubicada en la Ciudad de México, y fue empleado de un despacho privado de la misma capital de la República, antes de llegar a la administración pública de Tulum.
Claramente no tiene experiencia en materia de desarrollo territorial y urbano, menos de Quintana Roo, pero dos meses y medio después de permanecer en el cargo de subdirector, fue ascendido por el alcalde Diego Castañón Trejo a Director de Desarrollo Urbano el 14 de enero de 2025, en el cual había permanecido agazapado y fuera de reflectores, hasta que le dieron sus minutos de fama en la conferencia del martes pasado.