
Signos
En la política mexicana de hoy día lo que más importa a los participantes en ella no es quién gana el poder ni cómo.
Sólo importa si se forma parte del elenco delictivo victorioso o si se obtienen beneficios residuales de las contiendas entre las mafias del poder.
Tampoco importan más los oficios que orientan la opinión pública. Sino dónde y con quién hay qué formarse para lucrar o, cuando menos, poder seguir viviendo de ella.
Sí, se han simplificado y abaratado al extremo el ejercicio político y el de su promoción mediática.
Porque lo han hecho, asimismo, los valores educativos y estéticos, la cultura popular, la conciencia crítica y la calidad ciudadana.
La política sólo depende de astucias delictivas contra oportunismos demagogos y mediocres.
(Lo de menos son los candidatos. Esos se juegan entre los jefes: los tahúres mayores y sus contrincantes de la diatriba moral.)
Y la propaganda mediática es cada vez más mero oficio de gacetilleros documentados en la IA.
SM