
LA HABANA.- El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de recurrir a una narrativa falseada y alineada con los intereses del exilio cubanoestadunidense, luego de que el mandatario afirmara que la isla se encuentra al borde del colapso.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Rodríguez sostuvo que Trump demuestra un “desconocimiento total” de la realidad cubana, al repetir —dijo— la agenda política de grupos de presión y legisladores cubanoamericanos que promueven una línea dura contra La Habana.
“El presidente de Estados Unidos, mostrando desconocimiento total sobre Cuba y repitiendo la agenda de mentiras de los políticos cubanoamericanos y de otros grupos de interés, blasfema y amenaza a nuestro pueblo”, señaló el jefe de la diplomacia cubana.
Rodríguez acusó a Trump de omitir deliberadamente el impacto de la política estadounidense hacia la isla, a la que calificó como una estrategia de asfixia y guerra económica recrudecida, responsable —según afirmó— de daños estructurales y de la creciente desesperación que enfrentan las familias cubanas.
“En sus palabras obvia, con toda intención, su política criminal de asfixia y guerra económica contra Cuba”, añadió.
El canciller subrayó que, pese a las presiones externas, el pueblo cubano ha demostrado históricamente su capacidad de resistencia y aseguró que el país defenderá su soberanía frente a cualquier intento de agresión.
“El aguerrido pueblo cubano defenderá la nación frente a cualquier agresión imperialista, como lo ha hecho a lo largo de su historia”, sostuvo.
Las declaraciones de Rodríguez se producen tras las afirmaciones hechas por Trump el pasado domingo, luego de la incursión militar estadounidense en Venezuela, que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro. En ese contexto, el mandatario estadounidense declaró a la prensa de su país que Cuba “parecía lista para caer”, aunque consideró poco probable que sea necesaria una acción militar directa contra la isla.
Las palabras de Trump han encendido alertas diplomáticas en la región, al ser interpretadas como parte de un discurso de presión y amenaza hacia gobiernos considerados adversarios de Washington, en un escenario marcado por la inestabilidad regional y el uso creciente de la fuerza como herramienta de política exterior.