Rumbo al juicio electoral

9

Signos

Y ahora, sabiendo que son piezas de caza, ¿cómo harán los narcoGobernadores para financiar y promover a sus narcocandidatos ante las críticas y muy cercanas elecciones venideras?

¿Creerán en el milagro, como acaso Rocha Moya lo espere en el patíbulo y tras la tilma defensora de su Presidenta soberana, de que a los ojos de la fanaticada obradorista se pueda convertir la persecución ‘americana’ contra el crimen en un acto contra los mártires inocentes de la regeneración moral?

Y en medio de las especulaciones por la cacería no ha faltado el que atribuya al Niño Verde la idea de que los suyos quieren lavarse las manos y optar por una depurativa separación en la alianza que los congrega con el oficialismo de la ‘cuarta transformación’. ‘No nos vayan a confundir con ellos’, se dice que ha dicho. ‘Nosotros no somos iguales’.

El caso es que, entre Baja California y Quintana Roo, Tamaulipas y Michoacán, Sonora y Zacatecas y Guerrero, Oaxaca y Chiapas y Tabasco y Entidades gobernadas o bajo el control del verdemorenismo, cunde la interrogante: ¿cómo seguir financiando las candidaturas propias a los ojos del águila imperial, cuando lo primero y más urgente es si podrán salvarse de la expedición punitiva de los yanquis los gobernantes y los jefes delictivos de sus grupos de poder; por lo menos los más identificados como socios y protectores del crimen organizado?

Y no, no se aprende que la política no debe revolverse con consignas de propaganda que apuesten por la moral en un pueblo con la cultura de la transa y el engaño como el del Alazán Tostado. Se reincide en la renovación moral de la sociedad de Miguel de la Madrid y en la honestidad y el compromiso de Joaquín Hendricks y ya se ve: la decencia y la política no hacen una convivencia sana porque las verdades públicas son insumos del poder que para las buenas conciencias nunca son ni pueden ser de fiar.

SM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *