
WASHINGTON.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió enérgicamente la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump que derivó en la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, al tiempo que expuso ante legisladores el enfoque de la actual administración hacia temas estratégicos como Groenlandia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Irán y China.
Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio sostuvo que en el caso de Cuba el presidente Trump respalda un cambio de régimen, aunque evitó comprometerse a que dicho objetivo sea impulsado directamente por la administración federal.
“No hay duda de que sería de gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático”, afirmó el funcionario.
En un contexto de profundas diferencias entre republicanos y demócratas sobre la política exterior estadounidense, Rubio abordó las intenciones del mandatario y su retórica confrontativa, la cual ha generado inquietud entre aliados de Estados Unidos en Europa y otras regiones, particularmente por sus declaraciones sobre el control de Groenlandia.
En la primera audiencia pública tras la incursión militar en Venezuela del pasado 3 de enero, el secretario de Estado aseguró que Trump actuó para eliminar una amenaza significativa a la seguridad nacional estadounidense en el hemisferio occidental. Sostuvo que, como resultado de la operación, Estados Unidos se encuentra ahora “más seguro y protegido”, y afirmó que el gobierno trabajará con las autoridades interinas venezolanas para estabilizar al país sudamericano.
Rubio justificó la acción al señalar que “tres de los principales oponentes de Estados Unidos” —Irán, Rusia y China— operaban desde Venezuela, además de acusar al régimen de Caracas de colaborar con redes de narcotráfico que afectan a la región y al propio territorio estadounidense.
El ex senador por Florida indicó que los actuales dirigentes venezolanos cooperan con Washington y comenzarán a percibir beneficios, aunque se retractó de una declaración previa en la que sugería que Estados Unidos podría recurrir a nuevas acciones militares si no se cumplían las exigencias de Trump.
“No estamos preparados para ello, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela”, subrayó Rubio. Aclaró que una medida de ese tipo sólo se contemplaría ante una amenaza inminente, escenario que —dijo— no se prevé actualmente.
Asimismo, adelantó que Venezuela podrá reanudar la venta de petróleo actualmente sancionado por Estados Unidos. Los ingresos, explicó, se destinarán al financiamiento de servicios públicos esenciales como la seguridad y la atención médica, y serán depositados en una cuenta controlada por el Departamento del Tesoro, que liberará los recursos tras aprobar los presupuestos mensuales del gobierno venezolano.
Durante la ronda de preguntas, Rubio afirmó que Washington intentó en múltiples ocasiones que Maduro dejara el poder de manera voluntaria. “Era un obstáculo para el progreso. Se intentó llegar a acuerdos, pero los rompió todos”, aseguró.
En tanto, informes de inteligencia estadounidense han generado dudas sobre si la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez respalda plenamente la estrategia de Washington para que Caracas rompa formalmente relaciones con sus aliados internacionales, particularmente Irán, China y Rusia, señalaron fuentes familiarizadas con los reportes.
Funcionarios estadounidenses han expresado públicamente su expectativa de que Venezuela corte dichos vínculos, incluida la expulsión de diplomáticos y asesores de esos países. Sin embargo, hasta el momento Rodríguez no ha anunciado ninguna decisión al respecto, pese a que representantes de esas naciones asistieron a su ceremonia de juramentación.