Reaparece Diego Castañón en Tulum, pero sin rendir cuentas sobre seguridad

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Por Francisco Hernández

TULUM.- Después de que transcurrieron 48 horas desde la crisis de inseguridad del domingo 22 de febrero, cuando delincuentes incendiaron cinco vehículos para bloquear con ellos dos tramos carreteros estratégicos, prendieron fuego a un negocio e hirieron de bala a un sujeto, el alcalde Diego Castañón Trejo reapareció en Tulum, aunque sin rendir cuentas sobre la situación ni exponer intentos por recuperar la tranquilidad del desordenado municipio.

Desde que volvió a Tulum tras su descanso de fin de semana ampliado en Nuevo León, todas las muestras de presencia de Diego Castañón ante sus gobernados han sido exclusivamente mediante redes sociales, pues hasta el momento no se ha mostrado en público ante ellos.

Ni su conferencia de prensa semanal realizó, y de hecho ha dejado de hacerla durante todo el mes, debido a los fuertes cuestionamientos que tiene encima, sobre todo por el temor a protestas o reclamos de algunos de sus más de 120 empleados despedidos.

Primero se mostró tomando café con el cuestionado exalcalde Víctor Mas Tah, después del mediodía del martes, cuando ya habían pasado 48 horas de los hechos violentos del domingo que trastornaron el día de los tulumnenses y sus turistas, generando críticas por buscar consejo de uno de los alcaldes más corruptos que ha tenido el municipio y en cuyo período dejó crecer exponencialmente la actividad del crimen organizado que hoy tiene sometido al Pueblo Mágico.

Su siguiente actividad fue una reunión a puerta cerrada en su oficina con el director general del Instituto de Movilidad de Quintana Roo (Imoveqroo), Rafael Hernández Kotasek, en la noche del mismo martes.

Y su última aparición en redes tras su regreso el martes fue un video donde promociona la invitación a la ciudadanía a acudir a la feria instalada para el Carnaval 2026 de Tulum, una feria que ha sido criticada duramente en la ciudad porque la rueda de la fortuna y los juegos fueron instalados en plena avenida principal, en el paso de miles de automovilistas rumbo a las ciudades del norte del estado, que son obligados ahora a desviarse hacia calles interiores para seguir su ruta.

En ninguna de las publicaciones en sus redes sociales personales y en las oficiales del ayuntamiento de Tulum Diego Castañón ha informado a sus ciudadanos sobre las acciones tomadas tras los hechos violentos ocurridos el domingo, que tal parece querer que se olviden poco a poco, sobre todo porque quedaron marcados por su ausencia, no sólo el día de los hechos, sino prolongada por hasta 48 horas más.

Lo anterior es muy representativo de la desconexión que ha mostrado Diego Castañón en esta coyuntura de crisis de inseguridad que padeció Tulum, sobre todo cuando no puede dar un mensaje para garantizar la tranquilidad de residentes y turistas cuando está a sólo un día de iniciar el Carnaval de la ciudad.

Así es como Diego Castañón dice gobernar a Tulum, distanciado, no sólo por los más de 2 mil kilómetros a los que se encuentra San Pedro Garza García, Nuevo León, donde se refugia cada fin de semana, sino distanciado de las problemáticas reales del pueblo que ha visto a la delincuencia campear sin freno en este destino turístico que ha quedado muy lastimado económicamente el año pasado.

Pero la decisión de Diego Castañón Trejo de no adelantar su regreso a Tulum después de los hechos del domingo, sino mantenerse distante hasta 48 horas después, no sólo muestra negligencia hacia su encomienda, siendo él el jefe de la Policía Municipal, sino también un alcalde atemorizado ante la delincuencia.

Lo anterior ha sido patente después de la ejecución de su jefe de policía, el Capitán José Roberto Rodríguez Bautista, que está por cumplir un año de haber ocurrido, pues posteriormente, en agosto, en una ocasión salió corriendo bajo la protección de escoltas de un recorrido que realizaba en el centro de la ciudad, por la detención de un sujeto con un arma unas cuadras después.

Desde entonces el alcalde ha reforzado el círculo de escoltas que lo rodean y éstos han actuado con grandes dosis de paranoia, inclusive agrediendo a ciudadanos que ven sospechosos, como ocurrió a fines del año pasado en Playa del Carmen.

Por eso, la ausencia de Diego Castañón, durante y tras la jornada de violencia en Tulum del domingo pasado, parece mostrar que para el alcalde el círculo de escoltas no le es suficiente para sentirse seguro y prefiere, literalmente, ponerse a distancia, hasta a más de 2 mil kilómetros de su municipio, en Nuevo León.

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