
BACALAR.- En la etapa final de la construcción de la polémica casa de descanso ubicada a la orilla de la Laguna de Bacalar y frente al Fuerte de San Felipe, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) proyecta reemplazar el muelle recreativo existente, cuya estructura presenta deterioro severo, por uno nuevo elaborado principalmente con madera de chicozapote.
A diferencia de la vivienda —cuyas obras iniciaron sin autorización ambiental y posteriormente obtuvieron una exención—, en este caso la dependencia sí tramitó previamente el permiso correspondiente, debido a que la intervención se realizará directamente dentro del cuerpo lagunar, lo que obliga a una evaluación formal y a su eventual consulta pública.
El 23 de febrero, el Agrupamiento de Ingenieros “Felipe Ángeles”, encabezado por el general Ricardo Vallejo Suárez, ingresó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto denominado “Reconstrucción del Muelle Casa Bacalar”.
La propuesta contempla la sustitución total del muelle actual, así como la rehabilitación de tres palapas de huano que han llegado al final de su vida útil. La intervención abarcará una superficie de 278.54 metros cuadrados dentro de la laguna.
El nuevo diseño plantea el uso de materiales con mayor durabilidad y compatibilidad ambiental, como madera de chicozapote (Manilkara zapota), reconocida por su resistencia natural a la humedad y la pudrición, además de fijaciones de acero inoxidable grado marino para evitar corrosión.
La estructura incluirá una pasarela de casi 56 metros de longitud, una plataforma terminal y tres palapas: dos laterales de mayor tamaño y una central más pequeña, respetando la arquitectura tradicional de la región.
El proyecto tiene una inversión estimada de poco más de 2 millones de pesos, de los cuales una parte se destinará a medidas de mitigación ambiental. Se prevé que los trabajos se desarrollen en un periodo de 45 días, con una vida útil proyectada de al menos medio siglo.

Según la Sedena, la obra no implicará dragados ni modificaciones a la línea de costa, ya que se limitará al área previamente ocupada por el muelle, con el fin de reducir afectaciones al ecosistema lagunar.
El plan también considera una jornada intensiva de construcción, con 16 trabajadores operando hasta 15 horas diarias para acelerar la ejecución.
La dependencia sostiene que se trata de una intervención de bajo impacto, al consistir en la renovación de infraestructura existente que actualmente presenta daños estructurales graves, como pilotes deteriorados y elementos corroídos.
Sin embargo, el contexto ha generado cuestionamientos, ya que las palapas que ahora se plantea reconstruir se encontraban en condiciones funcionales cuando comenzaron las obras de la casa de descanso en marzo de 2025, pero meses después aparecieron colapsadas, lo que sugiere que fueron desmontadas para facilitar los trabajos.
En la evaluación ambiental se reconoce que habrá impactos moderados, principalmente por alteraciones puntuales en el entorno lagunar, por lo que se proponen medidas para prevenir y controlar posibles afectaciones.
La MIA ya fue incluida en la Gaceta Ambiental, por lo que en las próximas semanas el proyecto deberá someterse a consulta pública conforme avance su revisión por parte de la autoridad ambiental.
Con información de Cambio22