
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que el plazo para que Irán alcance un acuerdo de paz está por agotarse, al asegurar que en un lapso de 48 horas podría desatarse una escalada mayor del conflicto si no se cumplen sus condiciones.
A través de redes sociales, el mandatario recordó el ultimátum de 10 días que otorgó a Teherán para negociar o permitir la apertura del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el tránsito energético global.
“El tiempo se está acabando: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos. ¡Gloria a Dios!”, escribió Trump en su mensaje, en el que reiteró su postura de presión hacia el gobierno iraní.
El plazo original había sido de cinco días, posteriormente ampliado hasta el 6 de abril, en medio de intentos preliminares por iniciar negociaciones; sin embargo, la intensificación de los enfrentamientos ha endurecido el discurso de Washington.
En las últimas semanas, el conflicto ha escalado con ataques en diversos frentes, incluido el derribo por parte de Irán de dos aeronaves militares estadounidenses, lo que representa un golpe significativo para las fuerzas de ese país.
Pese a ello, Trump sostuvo que estos incidentes no afectarán las negociaciones, mientras continúan las operaciones de búsqueda de un tripulante de un caza F-15E derribado recientemente.
El mandatario también advirtió que, de no cumplirse sus condiciones —rechazadas hasta ahora por Irán—, Estados Unidos podría intensificar los bombardeos, incluso contra infraestructura energética, en una medida que generaría preocupación internacional por sus posibles implicaciones legales.
En paralelo, autoridades iraníes reportaron ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones industriales y zonas cercanas a la planta nuclear de Bushehr, donde se registró la muerte de un elemento de seguridad, aunque sin afectaciones a las áreas principales.
Asimismo, Irán ha mantenido el lanzamiento de misiles y drones en distintas zonas de Medio Oriente. En Emiratos Árabes Unidos, restos de intercepciones aéreas impactaron edificios en Dubái sin causar víctimas, mientras que en Israel se reportaron daños materiales en Tel Aviv y zonas aledañas.
El conflicto, que ya se extiende por seis semanas, mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada mayor y sus repercusiones en la estabilidad global y los mercados energéticos.