
La última palabra
Por Jorge A. Martínez Lugo
• Mayas pobres, turismo rico.
• ¿Algún candidato o candidata asumirá el reto de proponer la revisión de una industria extractivista y empobrecedora?
• Caso Xcaret, es el síntoma; no la enfermedad.
En estos tiempos tan intensos de pre-pre-campañas, ningún o ninguna aspirante incluye en su discurso el desgaste de la industria turística. El caso Xcaret es solo el síntoma de la enfermedad profunda que padece la industria y que no se quiere reconocer.
¿ASESORES DISTRAÍDOS?
Ningún aspirante se ha pronunciado a favor de los mayas; la mayoría mejor ha callado.
Sus asesores seguramente están distraídos porque hay dos aspirantes a la gubernatura que ya se pronunciaron a favor de Xcaret; es decir, son parciales en un tema que debería invitar a reflexionar sobre el estado actual de la industria turística, que constantemente presenta síntomas de decaimiento, agotamiento, desgaste; el turismo requiere una transformación, pero el tema ni siquiera está en la agenda.
El caso Xcaret no es para ver quién gana: Xcaret o los mayas. Quedarse en este nivel es una irresponsabilidad para gobiernos y para quienes quieren serlo.
Los gobernantes y quienes aspiran a ello, no deberían colocarse parcial con una de las partes; deberían elevarse para analizar a fondo, elaborar un diagnóstico serio, y abocarse a construir mejores políticas públicas. Subir al turismo al segundo piso de la 4T -si es que existe este proyecto o movimiento-, debería ser cuando menos una opción.
¡Pero no! Se cierran y ven el tema como un partido de política, en el que hay que estar a favor de unos y en contra de otros, pase lo que pase.
Los aspirantes que se han pronunciado, le entran al tema como si fueran una parte interesada y no como un aspirante a gobernante que debe estar por encima de los posicionamientos parciales. Hasta la redacción de esta entrega, el gobierno mismo no había tomado un posicionamiento.
Desaprovechan la oportunidad de alzarse con un enfoque, precisamente, de gobierno o de Estado. No como jugadores o público furibundo de una justa deportiva.
En todas las pre-pre-campañas en general -en el morenismo sobre todo-, hay ausencia de visión de Estado; hasta el momento, quienes aspiran a la gubernatura solo abordan temas periféricos y de corto plazo. Nadie asume un diagnóstico real sobre 50 años de “éxito” turístico; con sus pros y sus contras.
PRIMERO XCARET
Sobre Xcaret, el morenismo guarda silencio cómplice; tampoco asume la defensa de los mayas; no aplica Morena el principio de “por el bien de todos primero los pobres”. En el turismo agotado la frase es: “Por el bien de todos, primero Xcaret”.
Los mayas ¿están igual, mejor o peor que hace 50 años? El turismo, en qué medida ha influido en ello? Solo algunas preguntas.
En este caso, resulta que al menos dos aspirantes a la gubernatura ya asumieron la defensa de Xcaret y ni siquiera mencionan a las comunidades mayas. No es de extrañar, es el común denominador. Incluso uno llega a decir que con los 15 millones los mayas ya están “retribuidos”. (¡!)
Por un lado, ¿Es defendible la empresa Xcaret?, sí! Es un tema que merece colocarse en la agenda, pero como parte de un todo. Xcaret es el síntoma; no la enfermedad.
Por otro lado, ¿Se debe incluir la situación de los mayas después del “éxito” del turismo?, también sí!
Caso contrario, ¿cómo alguien quiere gobernar: sólo para unos, excluyendo a los otros?
Además de los posicionamientos abiertamente parciales a favor de Xcaret, independiente si tienen razón o no, lo de fondo es que dejan fuera al Quintana Roo profundo.
Quieren ser diferentes, pero hace lo mismo; quieren subirse a la 4T pero su discurso es del pasado, les falta futuro.
Éste sí es problema: El “éxito” turístico se ha hecho a costa de la pobreza de los mayas y los trabajadores mayas del turismo.
Y ahora, en un conflicto entre Xcaret y los mayas, sólo hablan defendiendo a Xcaret; a los mayas los niegan. ¿Cuáles derechos sociales?
Ni siquiera son dignos de estar en el discurso político de una pretendida 4T que quiere gobernar Quintana Roo, con ese tipo de corta visión. Oh las inversiones!
¡Hacen invisible a una de las partes!
¿En el mundo de departamentos de alta gama de Cancún y la Riviera Maya, habrá espacio para pensar qué pasa en las comunidades indígenas y con la cultura maya?
Mientras tanto, llama la atención el cómplice silencio de la 4T Quintana Roo. Usted tiene la última palabra.