
Signos
La dirigencia nacional del partido presidencial se reestructura para que se respeten las conveniencias del dueño de la franquicia verdecologista y por ningún motivo se fracture la unidad de principios y valores de la regeneración moral; para que sigan juntos e inseparables en la propaganda y la transformación del país, sea con el color verde de la legión ‘ecologista’ al servicio de los intereses del llamado Niño Verde, sea con el color guinda de los también progresistas del partido presidencial, o sea con los colores de ambas facciones en uno y otro bando.
El éxito de los negocios de ambos, vendido como el de la nación, es lo que importa. Que unos se vendan como verdes siendo guindas o viceversa, es lo de menos. Que unos y otros expanistas y expriistas y exprianistas se vendan como izquierdistas extricolores o marxistasleninistas y traten de ocultar sociedades -inocultables- con el huachicoleo y el ‘narco’, da igual. Pero que triunfe, sí señor, el verdemorenismo a toda costa, y que esa causa se defienda como la del interés superior de la nación en las decisivas elecciones del año que viene.
SM