
LA HABANA.- La red eléctrica de Cuba volvió a colapsar este lunes, apenas horas después del apagón nacional registrado la noche del domingo, lo que interrumpió nuevamente los trabajos para restablecer el suministro y dejó a millones de personas sin electricidad en distintas regiones del país.
De acuerdo con la estatal Unión Eléctrica (UNE), una inestabilidad en la frecuencia del sistema provocó inicialmente la salida de operación de una central termoeléctrica en el oriente de la isla, situación que derivó en el colapso total de la red nacional.
Durante la mañana, las autoridades lograron reconectar parcialmente siete provincias del centro y occidente del país, además de restablecer el servicio en aproximadamente la mitad de La Habana. Sin embargo, el proceso de recuperación volvió a interrumpirse horas después.
La UNE informó que las fuertes lluvias y tormentas eléctricas registradas en la capital y otras zonas afectaron la infraestructura eléctrica y provocaron nuevas fallas en las unidades generadoras que ya habían sido sincronizadas al sistema.
El apagón representa el sexto colapso generalizado del sistema eléctrico cubano en lo que va de 2026 y el undécimo desde finales de 2024, reflejando el deterioro que enfrenta la infraestructura energética de la isla.
La crisis ha profundizado el malestar entre la población. En varias ciudades los cortes de electricidad se prolongan durante más de 30 horas consecutivas y, en algunas provincias del interior, los habitantes permanecen varios días sin servicio.
“Desde el viernes solo he tenido una hora y media de electricidad. No hay agua, no hay nada; lo que estamos viviendo los cubanos no es vida”, relató Mayra Rodríguez, una contadora de 43 años que aseguró dormir con sus hijos en el balcón de su vivienda para mitigar el calor.
Otros ciudadanos calificaron la situación como “insostenible”, mientras continúan las protestas espontáneas en algunos barrios, donde vecinos han manifestado su inconformidad golpeando cacerolas o incendiando montones de basura.
Las autoridades cubanas atribuyen la crisis energética a las dificultades para obtener combustible derivadas del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, además del envejecimiento de las plantas termoeléctricas que sostienen la generación eléctrica nacional.
Por su parte, Washington sostiene que el deterioro del sistema responde principalmente a problemas de gestión económica e inversión interna, en medio de una infraestructura que acumula décadas de operación y frecuentes averías.