De las ideologías a las consignas

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La última palabra

Por Jorge A. Martínez Lugo

¿Cómo fue que los partidos políticos dejaron de tener ideologías, banderas políticas, proyectos de nación? De otro modo: ¿A partir de qué momento empezaron a funcionar como simples aparatos electorales?: controlan elecciones, monopolizan candidaturas y presupuestos; funcionan como franquicias y carecen de liderazgos reales.

El término “partidocracia” se acuñó, al menos en México, después del primer gran fraude de Estado de 1988 de Carlos Salinas contra Cuauhtémoc Cárdenas. A partir de entonces empezaron las “concertacesiones” del PRI con el PAN y así llegaron los primeros gobernadores panistas comenzando por el de Baja California y de Guanajuato, para pasar a la alternancia bipartidista PRI-PAN bajo el modelo estadunidense.

Los resultados electorales tenían un límite: algún candidato opositor podía ganar, pero había que negociar para que le reconocieran el triunfo; caso contrario, el triunfo se revertía mediante procedimientos “legales”.

En este manojo de pactos y negociaciones a espaldas del voto, se auto repartieron también cuotas partidistas en los consejos “colegiados” de los nuevos órganos autónomos, especialmente el IFE y luego INE. Los consejeros ciudadanos en realidad eran representantes de los partidos, principalmente PRI y PAN, dejando al PRD con espacios marginales y acotados. Las elecciones se pactaban desde antes del día de la jornada electoral; después del resultado, era cosa nada más de acomodar.

EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS

El contexto de este proceso en México fue el llamado “fin de las ideologías” que se impuso desde el Consenso de Washington (1989), mediante el cual con la caída del Muro de Berlín (también 1989) en el sexenio de Carlos Salinas, precisamente, las ideologías ya no tenían caso que siguieran existiendo porque a partir de entonces solo habría una ideología oficial: el mercado.

Los partidos políticos también se quedaron sin ideología, ni ideas, ni proyectos; sus programas de acción y principios ideológicos llegaron a ser casi iguales; no se distinguía un partido de otro; ni se hablaba de izquierda o derecha. Los partidos también se convirtieron en mercancía.

Se entró a la etapa de descalificaciones mutuas, solo consignas sin propuestas. Los partidos políticos son aparatos electorales caros, no fomentan el debate ni masa crítica ni cultura política; sólo controlan candidaturas, elecciones, presupuestos y negocios al amparo del poder. Sus dirigencias son burocráticas no de liderazgos. Por eso encabezan el rechazo social.

PARTIDOCRACIA CÍNICA

La llamada “partidocracia” ha entrado en una fase más cínica, donde una vez que llegan al poder se olvidan de sus compromisos de campaña y actúan a espaldas al pueblo que lo eligió; saben que hay mal humor social, pero estiran la liga porque en las próximas elecciones volverán a tener el control.

De este modo el sistema democrático ha sido capturado por políticos que responden a intereses de grupo político-económico dentro del mismo partido que los llevó al poder. Los partidos se han vuelto “inmunes” a la voz de su militancia y de la opinión pública.

TEMAS PARA LA REFORMA

La reforma electoral de este 2026, tendrá que enfrentar estos retos o no será; cambios en la legislación que respondan a la consulta que supuestamente se realizó en 2025 y no quede en otra simulación.

La sociedad espera una reforma de gran calado; una reingeniería del sistema de partidos y de los procesos electorales e incluir temas como:

a) Reducción drástica al financiamiento y vigilancia real del gasto en campañas y en tiempos no electorales. Actualmente son un gran negocio para sus élites dirigentes.
b) Competencia individual obligatoria para los partidos (no en alianza) cada tres elecciones, como una forma de refrendo del registro y de su fuerza real.
c) Desaparición de las listas plurinominales y establecer un mecanismo similar al de la elección actual de la cuarta Senaduría; que se adjudique a las candidaturas perdedoras más votadas en cada circunscripción.
d) Eliminación del fuero en su enfoque actual.
e) Que los candidatos solo puedan serlo por la circunscripción, municipio o estado de su domicilio particular de acuerdo a su credencial de elector.

Sobre estos temas y otros que usted sugiera, dedicaremos futuras entregas en este año de la reforma, pero como siempre, usted tiene la última palabra.

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