Despiden a monseñor Pedro Pablo Elizondo; descansa ya en criptas de Catedral de Cancún

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CANCUN.- En un ambiente de profundo recogimiento y gratitud, más de mil personas se congregaron este sábado en la Catedral de Cancún para dar el último adiós a Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, primer obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal.

Entre cánticos, oraciones y muestras de afecto, la comunidad católica, familiares y autoridades acompañaron la Solemne Misa de Exequias, presidida por el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, quien destacó durante su homilía la vocación de servicio y entrega pastoral que caracterizaron la vida del obispo emérito.

El Arzobispo elevó oraciones de acción de gracias por la vida y obra de Elizondo Cárdenas, subrayando su papel fundamental en la evangelización de Quintana Roo y su compromiso permanente con los sectores más vulnerables. Al pie del altar, su hermana y sobrinos recibieron el pésame de una feligresía que colmó por completo el recinto catedralicio.

Un legado que marcó a Quintana Roo

La muerte de Monseñor Pedro Pablo Elizondo representa el cierre de un capítulo histórico para la Iglesia en el Caribe Mexicano. Originario de Michoacán, nacido en 1949 y ordenado sacerdote en Roma en 1982, arribó a Quintana Roo en 2004 como Obispo Prelado, iniciando una etapa decisiva para la consolidación de la Iglesia en la región.

Durante su ministerio, impulsó el crecimiento pastoral y organizativo que culminó en 2020, cuando el Papa Francisco elevó la entonces Prelatura de Cancún-Chetumal al rango de Diócesis, nombrándolo su primer obispo diocesano.

A lo largo de 21 años de servicio pastoral, Elizondo Cárdenas fue más allá de la edificación de templos y parroquias. Se convirtió en un referente social, promoviendo la paz, el diálogo y la atención a comunidades vulnerables, especialmente en la zona maya y en los cinturones urbanos del estado.

Su renuncia al cargo en diciembre de 2025, al alcanzar la edad canónica, dio paso a su etapa como obispo emérito, la cual concluyó con su fallecimiento el 22 de enero, tras una intervención quirúrgica realizada en la ciudad de Mérida.

Despedida definitiva

Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió al finalizar la ceremonia, cuando la familia del prelado dirigió un mensaje de agradecimiento a los asistentes. Posteriormente, el féretro fue trasladado a las criptas de la Catedral de Cancún, donde finalmente fue depositado.

Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas descansa ahora en el corazón del centro pastoral que ayudó a construir, dejando un legado de fe, unidad y servicio que permanecerá en la memoria histórica y espiritual de Quintana Roo.

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