Por hundimiento de pilotes, se retrasa nuevamente apertura del Puente Nichupté en Cancún

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CANCÚN.– El Puente Vehicular Nichupté, obra emblemática destinada a conectar el centro de Cancún con la Zona Hotelera a través de la laguna del mismo nombre, volvió a registrar un nuevo retraso antes incluso de entrar en operación. La postergación obedece a trabajos adicionales de reforzamiento estructural, derivados de problemas geológicos no previstos, lo que también ha provocado un nuevo encarecimiento del proyecto, cuyo costo ya se aproxima al doble del originalmente presupuestado.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informó que estas intervenciones son de carácter preventivo y buscan garantizar la seguridad y durabilidad del puente, construido sobre un suelo lagunar con alta karsticidad. La fragilidad del terreno, que no fue evaluada de forma adecuada antes del inicio de la obra, ha obligado a realizar ajustes conforme avanza la construcción, los cuales han sido calificados por la dependencia como “retos nuevos”.

El reforzamiento contempla la colocación de cuatro pilotes adicionales —dos por cada lado— y la instalación de trabes metálicas en al menos tres puntos de apoyo dentro de la laguna, con el objetivo de estabilizar la estructura de concreto. De acuerdo con Guido Mendiburu Solís, representante de la SICT en Quintana Roo, el puente no presenta riesgo para los futuros usuarios, pese a que se han detectado movimientos y hundimientos en algunos tramos.

Estas obras se concentran en el canal de navegación conocido como “La Joroba”, el punto más alto del puente piloteado, donde la estructura alcanza una altura de 15 metros sobre el nivel del agua. En este segmento, que abarca del apoyo 213 al 223, los trabajos inicialmente previstos para 15 días se extendieron hasta cuatro meses, debido a que el lecho presenta la menor capacidad de carga de toda la laguna.

La necesidad de replantear el diseño llevó a incrementar el número de pilotes y a profundizar la cimentación hasta 42 metros, cuando en otros tramos es de 35. Cabe señalar que desde 2024, antes de la colocación de las trabes, ya se habían detectado señales de hundimiento en pilotes sembrados en la laguna.

El reforzamiento cobró mayor relevancia tras la difusión en redes sociales de un video que mostraba fisuras en un cabezal de concreto. Autoridades federales minimizaron el hallazgo y aseguraron que este tipo de agrietamientos es común en zonas donde se aplica tensión por barras de preesfuerzo y que no compromete la estabilidad estructural.

No obstante, también se han difundido imágenes recientes de grietas en tramos ya pavimentados del puente, ubicados en la zona de manglares, sobre las cuales no se ofreció explicación durante la entrevista radiofónica de los funcionarios de la SICT.

Los problemas técnicos han impactado directamente en el avance del proyecto, que apenas pasó del 92 al 93 por ciento entre diciembre de 2025 y enero de 2026. A la par, el costo total se ha elevado a cerca de 10 mil millones de pesos, cuando originalmente se estimó en 5 mil 580 millones. Tan solo en 2025, el presupuesto ya se había incrementado a 8 mil 586 millones.

El puente Nichupté ya había sufrido retrasos significativos desde 2024, tras el hallazgo de un cenote de entre 70 y 90 metros de profundidad en el trazo de acceso a la laguna, lo que obligó a construir un puente metálico adicional de 103 metros. Especialistas señalaron desde entonces deficiencias derivadas de la falta de estudios de mecánica de suelo y de la ausencia inicial de la Manifestación de Impacto Ambiental.

Aunque la SICT prevé que la obra mayor concluya en enero, no existe una fecha definida para su inauguración. Aún restan trabajos complementarios como la instalación de luminarias, sistemas de videovigilancia y lectores de placas, además de pruebas de carga dinámicas y estáticas.

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