Quintana Roo da el último adiós a Mons. Pedro Pablo Elizondo

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CANCÚN.- En un ambiente de profunda fe, silencio y recogimiento, el cuerpo de Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, obispo emérito de la Diócesis de Cancún-Chetumal, arribó la madrugada de este viernes a la Catedral de Cancún. Desde temprana hora, cientos de feligreses, sacerdotes y miembros de diversos movimientos pastorales se congregaron para despedir al primer obispo diocesano, cuya partida ha conmovido a todos los sectores de Quintana Roo.

La primera misa de cuerpo presente se celebró esta mañana ante una Catedral colmada de fieles que acudieron a honrar la memoria de quien fuera su guía espiritual por más de 20 años.

Durante la homilía, se recordó su inalcanzable vocación y su papel crucial en la consolidación de la Iglesia en el Caribe Mexicano. El fallecimiento, ocurrido tras un infarto fulminante derivado de una intervención cardíaca, ha unido en oración a la comunidad, que hoy reconoce en él a un pastor cercano que acompañó el crecimiento de una región marcada por su diversidad.

Horarios de las ceremonias luctuosas

Para que toda la ciudadanía pueda participar en las honras fúnebres, la Diócesis ha programado diversas celebraciones eucarísticas en la Catedral de Cancún:

Viernes 23 de enero: Misas a las 12:00, 18:30 y 20:00 horas. El cuerpo permanecerá expuesto para su velación durante todo el día.

Sábado 24 de enero: Misas de despedida a las 7:15 y 12:00 horas.

Como un tributo a su incansable servicio y al amor que profesó por esta tierra, los restos mortales de Monseñor Pedro Pablo Elizondo descansarán de forma permanente en un mausoleo al interior de la propia Catedral de Cancún. Este homenaje permitirá que su legado permanezca físicamente en el corazón de la sede que él mismo ayudó a fortalecer y elevar a rango de Diócesis.

Entre aplausos y lágrimas, la feligresía despide no solo a un jerarca de la Iglesia, sino a un hombre que marcó la historia religiosa y social de Quintana Roo, confiando en que su testimonio de fe seguirá guiando a las futuras generaciones de la Diócesis que él mismo vio nacer y crecer.

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