La ley de la entropía cultural

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Signos

El sargazo migratorio que inunda las urbes turísticas y costeras, sea de procedencias nacionales o internacionales, sargazo es.

El arribo de las buenas almas tampoco hace diferencias de origen, aunque, como en todo el género humano y en el curso de todos los tiempos, esta segunda especie siempre es minoría y tiende a disminuir. (Y tiende a desaparecer primero, porque sus recursos de sobrevivencia son más precarios y perecederos, como los de los seres vivos más frágiles y necesarios, como las abejas frente a las cucarachas.)

Es la ley de la entropía.

Si los seres buenos y más indispensables dominaran el mundo, entonces el amor y la justicia y la felicidad y la verdad y la virtud harían las leyes de la civilización eterna.

Pero no: la decadencia es la condición o el umbral de los renacimientos universales.

La energía espiritual de la estética y el humanismo y el humanitarismo, siempre selectiva y limitada, debe agotarse, como la energía de todos los astros en el Cosmos.

Ni los nacionalismos ni los ideologismos ni las aficiones ni las pertenencias militantes o idiosincráticas definen la nobleza de los valores personales.

Pero la vulgaridad, la violencia, la intolerancia y la descomposición social se tornan cultura y modo de ser ahí donde la conciencia crítica no prospera y la incivilidad crece entre comunidades y autoridades, y la realidad propende a la ingobernabilidad y al caos.

SM

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