¿Defensa de la narcosoberanía contra el neocolonialismo de la ‘doctrina Donroe’? ¿El nuevo respeto al nuevo derecho ajeno?

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Signos

Sí, sí: hay ahora una mayor presión y mejores resultados consecuentes contra el crimen organizado.

Es cierto que ya los sicarios no extorsionan ni matan ni trafican droga con las libertades de los tiempos de la Presidencia de López Obrador y las anteriores.

Es cierto que ha descendido la violencia en ciertos territorios donde hacía el paisaje cotidiano de cruentas emboscadas, enfrentamientos, secuestros, extorsiones, atracos y saldos sangrientos y crímenes sin castigo, ajenos al interés gobernante y de la ley, y en la más absoluta impunidad.

Pero también es cierto que ‘el miedo no anda en burro’ y que los grupos delictivos del poder político que han proveído de esa impunidad a los del crimen organizado están poniendo ahora sus ‘barbas a remojar’ bajo la amenaza que despliega sobre ellos, como nunca antes, el Gobierno estadounidense.

Sí, ha descendido la inseguridad en Entidades como Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, porque ante la vigilancia yanqui sobre sus autoridades estatales y sobre la Presidencia de la República que las protege -o a las de su bando político, que son la casi totalidad-, han tenido que replegarse y actuar en consecuencia para desmovilizar a los criminales o para quitarles la protección con que los han blindado.

Y sí: las redadas policiales y militares, como las de la ‘Red enjambre’, están incrementando sus éxitos contra los sicarios, haciéndolos huir de sus zonas de terror, atrapando a más de ellos y haciendo descender las estadísticas de sus delitos.

Y sí: caen más homicidas del ‘narco’ y van cayendo algunos jefes de sus grupos criminales y personajes menores del poder político asociado, como ciertos Alcaldes y funcionarios y jefes policiacos municipales.

Pero ¿y los Gobernadores? Sus jefes policiales estatales y sus Fiscales ¿desconocen por completo la actividad delictiva de las autoridades municipales vinculadas al crimen organizado?

Porque a los más señalados por la Justicia estadounidense y los más conocidos y nombrados en la opinión pública nacional e internacional, se les defiende con el escudo soberanista presidencial que argumenta que su persecución no es contra el crimen organizado ni en defensa de la seguridad nacional estadounidense ni esas yerbas, sino en contra del progresismo nacionalista defensor de la anexión de México a los intereses neocoloniales de la ultraderecha ‘americana’ -o de la Unión Americana- con el respaldo de los conservadores mexicanos, los neopolkos, los neoliberales.

‘Interesante el debate’, refiere la Presidenta tras la carta del exPresidente López Obrador que la defiende como heroína de la patria contra las intenciones imperialistas de Trump.

‘Interesante’, dicen los críticos que acusan la defensa de la soberanía como la de un cada vez más implicado obradorismo con la delincuencia política y cada vez más acorralado por la justicia yanqui, la que, por supuesto, conjuga -dentro de la Doctrina Monroe o su versión trumpiana, la ‘doctrina Donroe’- la defensa de su seguridad nacional con sus intereses de dominio imperial.

SM

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