
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que solicitó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, revisar la tarjeta roja mostrada al delantero Folarin Balogun, decisión que derivó en la suspensión de la sanción y permitirá al atacante disputar el partido de octavos de final frente a Bélgica.
Durante una declaración en la Casa Blanca, Trump calificó como “muy sospechosa” la actuación del árbitro brasileño Raphael Claus, quien expulsó a Balogun durante el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina por una falta sobre el defensor Tarik Muharemovic.
“Vi la jugada y eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Es nuestro mejor jugador, o uno de los mejores, y le mostró una tarjeta roja. Pedí una revisión a la FIFA”, declaró el mandatario, quien reconoció que desconocía las implicaciones de una expulsión hasta que le explicaron que el futbolista sería suspendido para el siguiente partido.
Trump también afirmó que llamó directamente a Gianni Infantino para solicitar una reconsideración del caso. Horas después, la FIFA anunció que la suspensión automática de un encuentro quedaría en pausa durante un periodo de prueba de un año.
En un comunicado, el organismo explicó que, conforme al artículo 27 de su Código Disciplinario, la sanción quedará suspendida, aunque podrá reactivarse si el jugador incurre en una infracción de características similares dentro del plazo establecido.
Tras conocerse la resolución, Trump agradeció públicamente a la FIFA a través de su red social Truth Social por lo que calificó como la corrección de “una gran injusticia”.
La intervención también recibió respaldo de integrantes del gobierno estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo previamente que Estados Unidos había sido perjudicado por la expulsión, mientras que reportes señalan que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, también mantuvieron contactos con la FIFA sobre el caso.
La decisión generó fuertes críticas en Bélgica. El seleccionador Rudi García cuestionó la medida al señalar que nunca antes se había registrado una resolución similar durante un Mundial y consideró que afecta la integridad de la competencia.
La Real Federación Belga de Fútbol expresó su sorpresa por la flexibilización de las reglas y recordó que el reglamento del torneo no contempla un procedimiento de apelación para este tipo de sanciones disciplinarias.
Exfutbolistas también cuestionaron la determinación. Gary Neville afirmó que la excepción concedida a Balogun “huele muy mal”, mientras que Wayne Rooney calificó la medida como “una auténtica vergüenza” y aseguró que cualquier rival de Estados Unidos tendría motivos para sentirse inconforme.
Con la suspensión sin efecto, Balogun estará disponible para enfrentar a Bélgica en los octavos de final del Mundial, en una decisión que ha abierto un debate internacional sobre la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA y la influencia de actores políticos en el futbol.