
CHETUMAL.- Quintana Roo podría cerrar 2026 con una pérdida adicional de entre 12 mil y 15 mil hectáreas de selva natural, si durante la segunda mitad del año se mantiene el ritmo de deforestación observado entre enero y junio.
La estimación se basa en el monitoreo satelital en tiempo real de la plataforma internacional Global Forest Watch (GFW), cuyos sistemas de alerta anticipan que la cobertura forestal del estado seguirá bajo presión debido al avance de actividades productivas y del desarrollo urbano.
Bacalar, Othón P. Blanco y Felipe Carrillo Puerto concentran el mayor impacto
Durante el primer semestre de 2026, los sistemas de alerta temprana de GFW detectaron una alta concentración de alteraciones en el dosel arbóreo, principalmente en la zona centro-sur de Quintana Roo.
Los municipios de Bacalar, Othón P. Blanco y Felipe Carrillo Puerto registraron el mayor número de afectaciones, atribuibles principalmente a la expansión de la frontera agrícola y a desmontes relacionados con proyectos de infraestructura pública y privada.
Sobre las acciones para atender esta problemática, el titular de la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA) de Quintana Roo, Alonso Fernández Lemmen Meyer, informó que existe coordinación con autoridades federales para combatir los desmontes, especialmente aquellos asociados con actividades agrícolas de gran escala.
El funcionario señaló que la dependencia colabora con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y con la procuradora Mariana Boy, quien ha dado seguimiento a la deforestación atribuida a grupos menonitas en el municipio de Bacalar, considerada una de las principales prioridades en materia ambiental.
Más de 660 mil hectáreas perdidas en 25 años
Los registros históricos muestran que entre 2001 y 2025 Quintana Roo perdió 660 mil hectáreas de cobertura arbórea, lo que representa una reducción del 18 por ciento del dosel forestal con el que contaba el estado al inicio del siglo.
De esa superficie, más de 130 mil hectáreas correspondían a bosque primario húmedo, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad y de mayor importancia para la recarga de los mantos acuíferos.
Las cifras acumuladas ubican a Bacalar como el municipio con la mayor pérdida histórica de selva, con 150 mil hectáreas, seguido de Othón P. Blanco, con 130 mil, y Felipe Carrillo Puerto, con 120 mil hectáreas.
Después aparecen José María Morelos, con 87 mil hectáreas deforestadas, y Benito Juárez, con 59 mil hectáreas, donde el crecimiento inmobiliario y la expansión urbana han sido los principales factores de transformación del territorio.
Agricultura y cambio de uso de suelo, las principales causas
El cambio permanente de uso de suelo para actividades agrícolas e industriales representa el principal factor de pérdida de cobertura forestal en Quintana Roo, al concentrar 360 mil hectáreas, equivalentes al 54.4 por ciento del total registrado en los últimos 25 años.
A esta causa le siguen los incendios forestales, con 170 mil hectáreas afectadas; la agricultura itinerante, con 74 mil hectáreas, así como el crecimiento de los asentamientos urbanos y la extracción de materiales pétreos, factores que mantienen bajo presión los ecosistemas de la entidad.