
WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump mantuvo a México entre los principales países de tránsito o producción de drogas ilícitas para el año fiscal 2027 y, aunque reconoció avances de la administración de Claudia Sheinbaum en el combate al narcotráfico, exigió mayores acciones contra los cárteles y funcionarios públicos que colaboren con organizaciones criminales.
La determinación presidencial fue enviada al Congreso de Estados Unidos como parte de la denominada “Major’s List”, integrada este año por 23 países considerados relevantes en la producción o tránsito de drogas hacia territorio estadounidense.
En el documento, la administración Trump reconoció las acciones realizadas por el gobierno mexicano para incrementar los decomisos de drogas, desmantelar laboratorios clandestinos y desplegar mayores recursos militares y de seguridad en la frontera entre ambos países.
Sin embargo, Washington consideró que México debe adoptar medidas adicionales contra las organizaciones criminales designadas por Estados Unidos como terroristas y fortalecer sus capacidades para combatir sus estructuras financieras y operativas.
Entre las exigencias planteadas se encuentra aumentar las inspecciones en los puertos de entrada y fortalecer la integridad de las cadenas de suministro mediante una mayor participación del sector privado.
La administración estadounidense también consideró insuficiente la inversión mexicana en sus fuerzas de seguridad para mantener y ampliar las operaciones contra los grupos criminales, sus fuentes de financiamiento y las redes que los respaldan.
En particular, el documento pidió a México investigar y llevar ante la justicia a funcionarios públicos involucrados con organizaciones del narcotráfico, a quienes la administración Trump acusa de haber colaborado con los cárteles.
La Casa Blanca sostuvo además que su estrategia contra el narcotráfico ha permitido afectar infraestructura de organizaciones criminales, cerrar rutas utilizadas para el traslado de drogas y aumentar las capturas, extradiciones y decomisos. Estas afirmaciones corresponden a la evaluación presentada por la propia administración estadounidense sobre los resultados de sus operaciones.
México forma parte de una lista de 23 países, entre los cuales 17 corresponden a América Latina y el Caribe: Bahamas, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela.
La inclusión en esta relación no significa, por sí misma, que Estados Unidos considere que el gobierno mexicano haya incumplido sus compromisos internacionales en materia de combate a las drogas. La legislación estadounidense contempla una categoría distinta y más severa para los países que, a juicio de Washington, hayan “fallado demostrablemente” en realizar esfuerzos sustanciales contra el narcotráfico.
Para el año fiscal 2027, la Casa Blanca colocó en esa categoría a Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia. México no fue incluido entre ellos.
La estrategia estadounidense identifica a México como uno de los países con los que busca aumentar el decomiso de precursores químicos, disminuir la producción de drogas sintéticas y combatir las estructuras de las organizaciones criminales transnacionales.
La administración Trump también señaló a China como un actor relevante en la cadena de suministro de sustancias utilizadas para elaborar drogas sintéticas, al responsabilizar a empresas y redes originadas en ese país de participar en el suministro de precursores químicos.
La permanencia de México en la lista para 2027 mantiene el combate al narcotráfico como uno de los principales temas de la relación bilateral, mientras Washington reconoce algunas acciones del gobierno de Sheinbaum pero mantiene sus exigencias para ampliar las operaciones contra los cárteles y sus redes de apoyo.