
CHETUMAL.- Investigaciones realizadas en La Sabana de Chetumal detectaron metales pesados, entre ellos mercurio, en sedimentos, plantas y tejidos de peces, principalmente en la zona norte del cuerpo de agua, donde todavía existen personas que realizan actividades de pesca para consumo.
Cristian Moisés Vics, investigador de Sistemas Acuáticos, explicó que los hallazgos forman parte de trabajos desarrollados por estudiantes para analizar las condiciones ambientales de La Sabana y la presencia de contaminantes dentro de su ecosistema.
Los estudios identificaron metales pesados en sedimentos del sector norte y también encontraron estos elementos en organismos acuáticos y vegetación. Sin embargo, todavía se requieren análisis adicionales para determinar las concentraciones registradas y establecer el posible nivel de exposición para las personas que consumen peces provenientes de la laguna.
El investigador señaló que esta información resulta relevante debido a que habitantes de la zona continúan pescando en La Sabana y algunas de las especies capturadas son destinadas al consumo.
Entre los elementos identificados se encuentra el mercurio, metal que puede acumularse en organismos acuáticos e incorporarse a la cadena alimentaria. No obstante, la sola detección de este contaminante no permite determinar el grado de riesgo para la población, pues para ello es necesario conocer sus concentraciones y las características de la exposición.
Los trabajos también han puesto atención en las plantas invasoras presentes en La Sabana. Algunas especies tienen capacidad para absorber nutrientes y determinados contaminantes, por lo que podrían estudiarse como una alternativa para contribuir a retirar ciertas sustancias del agua.
Vics explicó que algunas plantas pueden comportarse como hiperacumuladoras, característica que abre la posibilidad de evaluar su utilización en procesos de recuperación ambiental. Sin embargo, advirtió que esta opción sería insuficiente mientras continúe ingresando contaminación al ecosistema.
Por ello, consideró necesario identificar primero las fuentes que están introduciendo los contaminantes y detenerlas antes de plantear medidas de remediación mediante vegetación u otros mecanismos.
Los problemas ambientales de La Sabana han sido documentados desde años atrás. En 2017, la Procuraduría de Protección al Ambiente de Quintana Roo realizó inspecciones en terrenos colindantes y detectó el depósito de residuos de construcción y otros materiales dentro del cuerpo de agua y su humedal.
Aquellas inspecciones derivaron en tres procedimientos administrativos y en la clausura temporal de actividades relacionadas con el manejo de residuos en los predios revisados.
Las acciones de limpieza han continuado en años recientes. En septiembre de 2025 fueron retiradas ocho toneladas de basura y otras 10 toneladas de cascajo y residuos diversos. La Sabana fue seleccionada además como proyecto piloto en Quintana Roo dentro del programa federal “Adopta un Río”.
La presencia de metales en organismos de este ecosistema tampoco constituye un hallazgo completamente nuevo. Investigaciones académicas anteriores analizaron mercurio en ejemplares de Ctenolucius hujeta, especie de pez de agua dulce consumida por habitantes de la zona.
Otros trabajos reportaron concentraciones de plomo, cadmio y zinc en organismos estudiados y encontraron indicios de bioacumulación, lo que ha mantenido el interés científico sobre la presencia y comportamiento de estos contaminantes en La Sabana.
Los nuevos resultados amplían las evidencias sobre la presencia de metales pesados en distintos componentes del ecosistema, aunque todavía será necesario determinar sus concentraciones y localizar las posibles fuentes de contaminación antes de establecer el alcance del riesgo ambiental y sus eventuales implicaciones para la población.