
PEKÍN.- China condicionó la compra de más productos agrícolas estadounidenses a un acuerdo con Washington para reducir aranceles de manera recíproca. El Ministerio de Comercio chino expresó el jueves su disposición a ampliar el intercambio, mientras las compras de productos distintos de la soya, como carne y maíz, se ubicaron en su nivel más bajo para un periodo de enero a septiembre desde 2019, según un análisis de Reuters.
Huang Ling, portavoz del ministerio, dijo que Pekín espera que Estados Unidos colabore para reducir tanto los aranceles como las barreras no arancelarias y ampliar el acceso a los mercados de ambos países. Tras la cumbre de septiembre en Washington entre Xi Jinping y Donald Trump, los dos gobiernos propusieron un paquete de rebajas arancelarias recíprocas sobre bienes por 60 mil millones de dólares. La propuesta abarca productos agrícolas estadounidenses que China importó en 2024 por unos 17 mil millones de dólares, pero el acuerdo aún no se ha cerrado.
En mayo, la Casa Blanca informó que Pekín había acordado comprar cada año 17 mil millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses a partir de 2026, con un objetivo proporcional para el primer año. Esas compras se sumarían al compromiso de adquirir soya estadounidense, asumido en octubre de 2025.
Según Reuters, China avanzó al ritmo necesario para cumplir su meta de compra de soya. En cambio, entre enero y septiembre importó otros productos agrícolas estadounidenses por 7 mil 200 millones de dólares. El monto fue el menor para esos nueve meses desde 2019, durante la primera guerra comercial entre ambos países.
La Casa Blanca no ha aclarado si el plazo para cumplir el compromiso de compra de productos distintos de la soya comenzó con el anuncio de mayo o si empezará a contar una vez que se acuerden los recortes arancelarios. Esa indefinición y el ritmo de las importaciones dejan abierta la pregunta de cuánto podrían aumentar las compras antes de que termine el año.
Intermediarios del mercado agrícola dijeron a Reuters que se necesitarían aranceles más bajos para que las compras a gran escala resulten comercialmente viables. La incertidumbre añade presión a los productores estadounidenses, que también enfrentan costos elevados de combustible.