Descalificaciones y exhibiciones de corrupción, las mejores y únicas armas de los precandidatos de Cancún

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El panorama electoral en Quintana Roo se tornó complicado en menos de una semana. Se contaminó, además, con la violencia y la sangre que pintan la realidad de los tiempos del Caribe mexicano, que forman parte de su cotidianidad, y que siguen sin mover a fondo la conciencia y la responsabilidad de quienes están en el poder político o se lo disputan. El aspirante por la coalición Morena-PVEM-PT-MAS y preferido de la actual alcaldesa verde –y aspirante, a su vez, a una curul federal, Laura Fernández- para presidir el Ayuntamiento de Puerto Morelos, Ignacio Sánchez Cordero, fue asesinado de una manera tan artera como ilustrativa de los fangosos intereses de poder en juego en la demarcación municipal. Entretanto crecían los fuegos especulativos en torno del conflicto que habría desatado la revelación de los resultados de la encuesta para definir al candidato de la alianza PAN-PRD en el Municipio cancunense de Benito Juárez, donde la todavía alcaldesa morenista y aspirante a reelegirse, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, estaría, por su parte, arrepintiéndose, en la intemperie de la contienda interna de su partido y de la alianza del mismo, de haberse dado el lujo –a contrapelo de los usos y costumbres de su líder máximo, el presidente de la República, que denuncia y combate los excesos de quienes derrochan el erario en frivolidades y conductas contrarias al interés público- de rentar un jet privado en Denver, Colorado, sólo para no faltar a una actividad política y tomarse la foto con López Obrador –antes de regresarse en el mismo vuelo a seguir vacacionando en la Unión Americana-, cargándole la inmoderada cuenta de tan confortable viaje a los contribuyentes de su Municipio, y teniendo que pagar los costos políticos correspondientes por esos dispendios y abusos del poder y de los patrimonios públicos que tanto la caracterizan. Y se trata de tan sólo el inicio, pues conforme avancen los días es de esperarse que se sigan destapando las cloacas del activismo electorero y de algunos peligrosos intereses encontrados que se baten por ganar los lucrativos dividendos del poder político, sobre todo en los ensangrentados Municipios de Benito Juárez, Solidaridad y Puerto Morelos, que son las joyas de la corona del Caribe mexicano.

Javier Ramírez

Por obvias razones, la atención de este proceso electoral está centrada en lo que sucede en los Municipios más ricos, conflictivos e ingobernables del Estado, principalmente en el de Cacún, donde todos los partidos han comenzado a mover sus fichas para imponer a sus candidatos.

Hoy son dos las coaliciones formadas en la entidad: “Va por Quintana Roo” -conformada por el PRI, el PAN y el PRD-, y “Juntos haremos historia por Quintana Roo”, del Morena-PVEM-PT-MAS, una suma indiferenciada de grupos de interés, sin contenidos históricos o sociales, a la caza de los negocios en disputa.

Sin embargo, es en este paso, en el que apenas se definirá a los candidatos, donde las alianzas, si no sucumben, quedan lastimadas. Algo que ya estaría pasando en el seno del también llamado PRIAN.

PAN-PRD, en lucha por Cancún

Para los comicios del próximo 6 de junio, la alianza “Va por Quintana Roo” se dividió las candidaturas de la siguiente forma: el Partido Acción Nacional (PAN) encabezará las planillas en Othón P. Blanco, Solidaridad, Islas Mujeres y Lázaro Cárdenas; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) lo hará en Tulum y José María Morelos, mientras que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) irá solo en Felipe Carrillo Puerto y en coalición en Bacalar y Cozumel. Ahora, para las candidaturas de Benito Juárez y Puerto Morelos, se determinó que el PAN y el PRD tendrían un candidato en común, el cual se determinará mediante una encuesta.

De esta manera, a comienzos de febrero inició el registro de los tres aspirantes de esta coalición al Gobierno de Cancún: el diputado federal Jesús de los Ángeles Pool Moo; el exdirigente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Eloy Peniche Ruiz; y el exvocero del Gobierno del Estado, Carlos Orvañanos Rea.

De estos tres, Pool Moo se ha destacado, no por su trabajo legislativo, sino porque cambia de partido de acuerdo con sus intereses personales. Así, ha desfilado por diversas organizaciones políticas en Quintana Roo, comenzando por el PRI, bajo el cobijo de la exalcaldesa Magaly Achach, y siguiendo con el Morena, el PT y el PRD, a cuya bancada se unió el año pasado.

El empresario Peniche Ruiz, quien ha trabajado para varias cámaras empresariales, entre ellas la Coparmex, había intentado en 2018 alcanzar la candidatura a la Presidencia cancunense, aunque nunca pudo concretarla. Por ello, en esta ocasión se acercó al PAN con el fin, también, de impulsar sus aspiraciones personales.

Por último, Carlos Orvañanos Rea, ligado al grupo panista de Felipe Calderón y cuya carrera política empezó en la Ciudad de México, entró al Gobierno de Carlos Joaquín González dirigiendo el Instituto para el Desarrollo y Financiamiento de Quintana Roo (Idefin), donde impulsó lo que sería la plataforma ‘insignia’ de la dependencia, denominada PRO Quintana Roo, con un presupuesto de casi 5 millones de pesos, para atraer inversiones públicas y privada. Posteriormente, llegaría a la Coordinación General de Comunicación, convirtiéndose en el vocero oficial.

Como marcan los estatutos de la alianza, el candidato saldría entonces del resultado de una encuesta que permitiría conocer cuál de los tres es el idóneo. Unas horas antes de conocerse el resultado de la encuesta realizada por Parametría, Orvañanos Rea había prácticamente cantado victoria y llamado al resto a sumarse a su proyecto político. Sin embargo, poco antes de la medianoche, la medición de Parametría arrojó que Pool Moo había sido favorecido con el 28%, mientras que Orvañanos quedó con 18 y Peniche Ruiz con 11, lo que provocó la molestia del exvocero, quien aseguró que su equipo de trabajo detectó anomalías en dicha encuesta, como la realización de mediciones en la vía pública y tiendas de conveniencia, y no casa por casa, además de que no habría tomado en cuenta zonas “de gran concentración de electores”. Por esa razón, desconoció el resultado y pidió que la encuestadora aclare los presuntos errores.

Villegas Vs. Lezama

Mientras tanto, en la otra coalición, “Juntos haremos historia por Quintana Roo”, las cosas tampoco pintan del todo bien. Y si por el momento son dos las principales aspirantes -la alcaldesa Mara Lezama Espinosa, quien busca la reelección, y la senadora Marybel Villegas Canché-, el proceso interno no está libre de polémica, comenzando por el hecho de que el esposo de ésta última, Jorge Parra Moguel, fue designado a finales de octubre pasado secretario general del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en la entidad.

El delegado federal del partido, Óscar Cantón Zetina, aseguró que la dirigencia no respaldará a nadie en este proceso, pues buscan alcanzar candidaturas de unidad. Sin embargo, aceptó que de no haber acuerdos se irán a las encuestas en todos los Municipios de la entidad, de ser necesario.

Por los acuerdos de la alianza, al Morena le corresponderá encabezar los Municipios de Othón P. Blanco, Benito Juárez, Solidaridad, Cozumel, Tulum, Isla Mujeres y Felipe Carrillo Puerto. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) encabezará la candidatura de Puerto Morelos, el Partido del Trabajo (PT) la de Bacalar, y al Movimiento Auténtico Social (MAS) -encabezado en Quintana Roo por la exsecretaria de Educación, Cecilia Loría Marín- la de Lázaro Cárdenas.

El ring político no tardó en instalarse en esta alianza. Primero, Villegas Canché fue denunciada por la abogada Araceli Andrade Tolama ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, de la Fiscalía General de la República, debido a que habría sido beneficiada, a través de familiares, con poco más de 17 hectáreas de predios asentados en Yucatán, “regalos”, dijo, del expresidente Enrique Peña Nieto.

Semanas después, Lezama Espinosa fue exhibida cuando se reveló que el pasado 1 de febrero pagó entre 12 mil 600 y 15 mil 540 dólares por un jet privado en el aeropuerto de Denver, Colorado, a fin de poder llegar a tiempo a una gira que el presidente Andrés Manuel López Obrador iniciaría ese día en el Municipio de Solidaridad. Tras finalizar el evento, la alcaldesa regresaría en el mismo avión a Denver para continuar con sus vacaciones, lo que fue dado a conocer durante una conferencia del presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, quien se comprometió a consultar al Gobierno estadounidense sobre el particular.

Y así, en medio de descalificaciones y evidencias de corrupción, los aspirantes a la Presidencia Municipal de Benito Juárez pretenden alzarse con la candidatura y, de allí, a los caudales particulares que significaría el poder político.

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