El fin último de la fiscalización

David Colmenares Páramo

Hace unas semanas, la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizaron el EVENTO “Mapeo de tecnología digital, datos e innovación de la OLACEFS”, en el cual participaron el Presidente de la Organización, Nelson Shack Yalta, Contralor General de la República del Perú, y su Secretario Ejecutivo, Jorge Bermúdez Soto, Contralor General de la República de Chile y el Auditor General de Argentina, Francisco Javier Fernández, presidente de la Comisión de Tecnologías de Información y Comunicaciones de OLACEFS, así como especialistas del BID.

Durante el mismo se presentaron los resultados del mapeo de tecnología digital realizado por el BID respecto de las EFS integrantes de OLACEFS para conocer la forma en que utilizan la tecnología para mejorar sus procesos de control, conocer las principales iniciativas en la región y las perspectivas de cooperación en esta materia.  Por ejemplo, sólo la tercera de las EFS de América Latina y el Caribe utilizan la analítica de datos y/o inteligencia artificial, entre las que se encuentran Costa Rica, Colombia, Brasil, Chile, Perú y México.

Como indicó en su intervención el presidente de OLACEFS, la Declaración de Moscú, cuando en 2019 se realizó el evento mundial de fiscalización superior,  señaló que las EFS debían aspirar a utilizar el análisis de datos e introducir nuevas tecnologías en la realización de sus auditorías para reforzar la innovación; este proceso se aceleró debido a la pandemia de COVID-19, que nos llevó a adaptar nuestros métodos de trabajo para continuar la fiscalización superior en las nuevas circunstancias.

Al respecto, en la ASF se creó con el apoyo del Congreso, el Buzón Digital y promovió una reforma a la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación para auditar de manera remota. Además, se continua con el uso del análisis, de datos y el desarrollo del servicio de información georreferenciada, así como de algoritmos de inteligencia artificial para la fiscalización.

Las nuevas tecnologías permitirán fiscalizar de forma más integral, por ejemplo, muestras auditadas al cien por ciento. Por ello, las EFS debemos compartir conocimientos y buenas prácticas, así como buscar el apoyo de aliados estratégicos, como organismos internacionales, tal es el caso del BID y la CEPAL.

Por supuesto, se  tiene que  adaptar el marco normativo y el diseño institucional, invertir con eficiencia los recursos públicos, así como crear nuevas capacidades. Las nuevas tecnologías no son la solución en sí mismas, sólo si forman parte de un proceso de innovación, resiliencia y mejora continua para incrementar la calidad y el impacto de los resultados de la fiscalización superior, fortalecer la rendición de cuentas, la transparencia y reducir los riesgos de corrupción, desperdicio o mal uso de los recursos públicos.

Por otra parte, hay que destacar que en OLACEFS se decidió abordar los desafíos que plantea para los gobiernos el cómo actuar ante fenómenos catastróficos, como el actual escenario mundial de emergencia sanitaria.

Por ello es oportuno destacar la trascendencia que tiene la protección de la salud en la población como un bien público, no sólo en sí mismo, sino por el impacto que tiene en prácticamente la totalidad de las actividades de un país.

Debemos tener como prioridad la mejora en el bienestar de la población, ya que las fallas repercuten directamente en la vida de las clases populares, por lo cual el trabajo de la fiscalización, debe sobre debe tener como objetivo central la salud de la población y promover el fortalecimiento de las políticas respectivas.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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