
Por Francisco Hernández
TULUM.– Luego de haberla excluido de la entrega del acta de la sesión anterior, para no dar la cara él mismo, el alcalde de Tulum, Diego Castañón Trejo, mandó al secretario general de la comuna, Johnny Monsreal Padilla, a regañar a la síndica municipal, Rifka Querel Nussbaum, en la sesión pública de cabildo de ayer miércoles, por no haber aprobado ni formado la Cuenta Pública Municipal del 2025.
El intercambio se dio cuando la síndica municipal se declaró jurídicamente imposibilitada para aprobar el acta de la sesión anterior, cuando se votó la Cuenta Pública cuestionada, en su carácter de integrante del cabildo, porque el acta no le fue remitida para su revisión y firma, además de considerar que se excluyó de su conocimiento solamente a su persona.
Después de eso, el secretario general pidió a Diego Castañón permiso para hacer comentarios al posicionamiento de la síndica y el alcalde se lo dio con un movimiento desdeñoso de su mano izquierda mientras miraba hacia otro lado.
Enseguida, Johhny Monsreal se extralimitó en sus atribuciones y faltó al respeto a la investidura de la síndica municipal, pues la acusó de haber obrado de forma irresponsable por no firmar esa Cuenta Pública ni el acuerdo de su aprobación.
Monsreal Padilla calificó de “lamentable” la decisión tomada por la síndica en uso de las facultades que le conceden la Constitución y la ley, asi como haya expresado su deslinde de cualquier responsabilidad que pueda derivarse de la aprobación de la Cuenta Pública, cuando una de sus principales funciones es la vigilancia de la cuenta pública.
También defendió que el municipio ha cumplido con el marco jurídico en la elaboración de esta cuenta, en lugar de hacerlo el alcalde Diego Castañón, al que de frente la síndica municipal le ha hecho las críticas.
En respuesta, Rifka Queruel rebatió el exceso del secretario general de la comuna y sostuvo que su actuación obedece precisamente al cumplimiento de sus funciones, al advertir inconsistencias y falta de información suficiente para acompañar la cuenta pública con su firma.
Rifka Queruel afirmó que vigilar las finanzas municipales y proteger los intereses de la ciudadanía no constituye una irresponsabilidad, sino una obligación legal y ética, sobre todo cuando no existen condiciones de plena transparencia.
Además, indicó que era un riesgo que él, con investidura de secretario general, juezgue lo que está bien o que está mal del actuar de la síndica municipal, quien es la responsable cuidar los recursos públicos de los ciudadanos de Tulum, y el secretario general no le puede negar conocer la documentación referida a los recursos del municipio, como sucedió al no remitirle el acta de la sesión anterior, por lo que lo acusó de obstruir sus funciones
Al anunciar que no aprobaría el acta de la votación de la cuenta pública, Rifka Querel advirtió que, al no habérsele remitido antes, en esas condiciones no era posible validar un documento que no ha conocido ni verificado por la sindicatura municipal, “ya que ello, definitivamente, vulnera los principios de legalidad, certeza jurídica y debida integración de las actuaciones colegiadas”.
Recordó que en la sesión anterior hizo observaciones y posicionamientos sobre la Cuenta Pública que debieron quedar debidamente asentados en el acta conforme a la ley, por lo que le era indispensable verificar que su participación haya sido incorporada de manera íntegra y fiel.
También señaló que existe una irregularidad procedimental evidente, porque la norma establece que la documentación debe ponerse a disposición de los integrantes del cabildo con al menos 48 horas de anticipación, lo cual no se cumplió, pero aun así se puso en sesión un acta que no fue revisada ni firmada debidamente, lo que compromete la validez del proceso.
También pidió que se aclare si el acta no estaba revisada y firmada sólo por ella o también por los demás regidores y regidoras, porque de tratarse de una exclusión específica de su persona, se estaría ante una vulneración de sus derechos como integrante del ayuntamiento
Por lo anterior, ratificó que no existían condiciones legales ni procedimentales para aprobar el acta en los términos que fue presentada.
Cabe recordar que en la sesión anterior la síndica municipal votó en contra de la Cuenta Pública precisamente porque acusó que se le impidió conocerla antes para cumplir su función de vigilancia de la hacienda municipal.
“Estoy ejerciendo mis funciones, de vigilar los intereses de los ciudadanos de Tulum. Ese valor se pierde cuando no se cuenta con la información suficiente para cuidar las arcas. No estoy incurriendo en ninguna irresponsabilidad, sino todo lo contrario”, afirmó la síndica municipal, quien pidió se le remitan los documentos y grabaciones de audio y video de la sesión, lo que anticipa la preparación de un recurso legal para responder ante el bloqueo sistemático del ejercicio de sus funciones.